jueves, 7 de junio de 2012


SANTO TOMAS DE AQUINO Y EL DECAIMIENTO DE LA ESCOLÁSTICA

Su vida y obra
Santo Tomás de Aquino nació en 1225 en el castillo de Rocaseca, muy cerca de Aquino, Italia. A los 19 años ingresó a la Universidad de Nápoles. Tras la muerte de su padre, acaecida en 1243, Tomás pidió ingresar a la orden de los dominicos. En ese mismo año, y por iniciativa de su madre, sus hermanos lo secuestraron y lo llevaron al castillo de Rocaseca, donde permaneció encerrado durante un año. Sin embargo, logró fugarse de su prisión familiar y regresó a Nápoles para realizar el noviciado. Tiempo después fue enviado a París, en donde estudió con San Alberto Magno. Prosiguió sus estudios en la ciudad de Colonia y fue ordenado sacerdote en 1251. Comenzó su labor docente en Colonia y luego enseñó en la Universidad de París. En 1259 regresó a Italia como profesor de la corte pontificia y como teólogo consultor del Papa.
Entre los años 1259 y 1268 comenzó a redactar sus dos obras principales: la Suma contra gentiles y la Suma teológica. En 1269 volvió a enseñar en París y en 1272 regresó definitivamente a Italia. El 6 de diciembre interrumpió bruscamente la redacción de la Suma teológica, obra que quedaría inconclusa, debido a una repentina experiencia mística que tuvo durante la celebración de la misa. Se negó a seguir escribiendo, argumentando que “Después de lo que el Señor se dignó revelarme el día de San Nicolás, me parece paja todo cuanto he escrito en mi vida, y por eso no puedo escribir ya más.” Tomás murió el 7 de marzo de 1274. En 1323 fue declarado santo por el Papa Juan XXII.
Fue apodado por sus compañeros El buey mudo de Sicilia, debido a su gran estatura, a su silencio y a su capacidad de concentración. San Alberto Magno dijo de él: “Llamáis a éste el buey mudo, pero yo os aseguro que este buey dará tales mugidos con su doctrina que resonarán en el mundo entero”.

Obras principales
• Comentarios a los libros de la Sagrada Escritura
• Sobre el ente y la esencia
• Suma contra gentiles
• Suma teológica
• Sobre el mal
• Comentarios a Aristóteles
• Sobre la unidad del intelecto contra los averroístas

Entre los años 1259 y 1268 comenzó a redactar sus dos obras principales: la Suma contra gentiles y la Suma teológica. En 1269 volvió a enseñar en París y en 1272 regresó definitivamente a Italia. El 6 de diciembre interrumpió bruscamente la redacción de la Suma teológica, obra que quedaría inconclusa, debido a una repentina experiencia mística que tuvo durante la celebración de la misa. Se negó a seguir escribiendo, argumentando que “Después de lo que el Señor se dignó revelarme el día de San Nicolás, me parece paja todo cuanto he escrito en mi vida, y por eso no puedo escribir ya más.” Tomás murió el 7  de marzo de 1274. En 1323 fue declarado santo por el Papa Juan XXII.

EL PENSAMIENTO TOMASINO
Santo Tomás creó uno de los sistemas filosóficos más completos en la historia del pensamiento occidental; al modo de una catedral gótica, con su arquitectura elegante y racional, espigada hacia el cielo, cada concepto está en el lugar que le corresponde,  encaja perfectamente con los demás,  los soporta, y en su interrelación da lugar a un modelo del mundo pocas veces igualado por otra filosofía. Claro seguidor de Aristóteles, Santo Tomás logra de un modo sorprendente hacerlo compatible con la doctrina cristiana, razón que sin duda explica el éxito que pronto tuvo en toda la cultura cristiana medieval y moderna. No es menor mérito de Santo Tomás el equilibrio que parece lograr entre la razón y su ejercicio y la fe y su práctica; los dos ámbitos le interesaron, aunque, sin duda, el motor de su extraordinario esfuerzo filosófico fue la experiencia religiosa que siempre le acompañó. Por su relevancia e influencias en la historia de la filosofía y, más aún, por mostrarnos una posibilidad del pensamiento (acercarse a lo sagrado y absoluto), Santo Tomás es un filósofo imprescindible para todo aquél que se atreva a pensar con radicalidad la vida humana y el mundo.  

a.    La jerarquización de los seres
Santo Tomás de Aquino va a hablar de un máximo inmaterial hasta un máximo material:
jerarquizacion

b. Región arjética 
Tenemos al Ser como fundamento de los seres. El Ser es ante todo útil, es todo, todas las cosas. Su todo 




FILOSOFÍA ÁRABE Y JUDÍA MEDIEVAL

La interpretación que hace Averroes de la obra aristotélica, es tenida por la más "auténtica" durante el medioevo. Sin embargo, tal interpretación se inspira en el neoplatonismo. Las obras de Aristóteles y los diálogos de Platón ya habían sido traducidas por los árabes hacia finales del siglo IX. Y también los trabajos de Plotino y Proclo, como la de científicos tales como Ptolomeo, Euclides y Galeno.

Es interesante observar que el primer filósofo árabe destacado, Alkindi, fue uno de los traductores de Aristóteles. Las interpretaciones que se hacen respecto a Aristóteles, se inspira en los comentarios de autores como Alejandro de Afrodisia o en otros neoplatónicos.

Entre los pensadores árabes más destacados, encontramos a Avicena, de origen persa; Averroes (Córdoba) y otros como Algazel, Avempace y Abentofail. Algunos de ellos, como Avicena fueron destacados médicos y cientícos.

La influencia de los árabes en la escolástica cristiana es significativa respecto a:

1. Comprensión de la obra aristotélica:Avicena y, especialmente, Averroes, son grandes comentadores de su obra. La interpretación de Averroes es tenida por la más "auténtica", aunque ésta se inspire en el neoplatonismo.

2. Esencia-existencia: Esta distinción, es realizada por primera vez por Alfarabi, quien inspirándose en el Liber de causis que no es sino un resumen de la obra de Proclo, será un libro tomado como fuente con reiterada frecuencia por los escolásticos cristianos. Afarabi postula que todo cuanto existe es posible o necesario. En el ser necesario esencia y fomra coinciden y por ello, el ser necesario es único, eterno e infinito. Por el contrario, en el ser posible se distinguen porque lo posible, que debe recibir la existencia de una causa distinta de él. Esta distinción es la clave del pensamiento de Tomás de Aquino.

3. La necesidad del mundo: A excepción de Algazel (quien sostiene la libertad de la acción divina), para la mayoría de los pensadores árabes el mundo existe necesariamente no por sí mismo sino por depender de Dios, quien lo crea necesariamente. Dios no es libre de crear o no crear, crea por necesidad, porque crear está en su esencia.

4. El entendimiento agente: Aristóteles había distinguido dos clases de entendimiento, el "posible" y el "agente", sin profundizar lo necesario el tema. Esta cuestión centrará la preocupación de varios pensadores árabes. Alkindi, identificará el entendimiento agente con Dios, doctrina que salvo en Averroes, es similar en la maryoría de los filósofos árabes. Para Averroes, el entedimiento posible (en potencia) es común a todos los hombres de manera tal que es participado por cada uno de ellos como entendimiento "adquirido". Por ello es, entocnes, dirá Averroes, que el alma humana es mortal.

El nacimiento de la filosofía árabe

De la misma forma que el cristianismo y el judaísmo, el islam utilizó la filosofía como un instrumento para conciliar los dogmas de su religión con las doctrinas de la filosofía griega. Puesto que los árabes fueron quienes se encargaron de preservar y transmitir la filosofía de Aristóteles, la filosofía árabe surgió como un intento por dotar de coherencia y de hacer compatibles las doctrinas religiosas del Corán con algunas enseñanzas de la filosofía aristotélica opuestas al credo del Islam, a saber, la eternidad del mundo, la cual contradice la idea de creación, y la mortalidad del alma, la cual contradice la creencia en la supervivencia del alma.

Alfarabi (870-950)
El aporte más importante de este pensador a la filosofía medieval fue la distinción entre esencia y existencia, la cual es fundamental en la metafísica. Para este filósofo árabe, algunas cosas tienen existencia posible, pues su esencia no implica que tengan que existir. Por ejemplo, los caballos tienen existencia posible, pues existen, pero pudieron no haber existido; es decir, la esencia o el concepto de caballo no implica que este ser tenga que existir. Pero hay un ser cuya esencia sí implica su existencia, o sea, un ser cuya existencia es necesaria. Este ser es perfecto y es la causa de todas las cosas, pues por ser un ser necesario no necesita de una causa para existir, mientras que los seres posibles deben su existencia a este ser que es Dios. 

Avicena (980-1037)
En su obra La salvación, Avicena postula que la metafísica es la ciencia que se debe ocupar en el estudio de Dios, pues ésta es la ciencia del Ser y Dios es el Ser en sentido pleno. Esta ciencia debe demostrar que Dios existe. Su prueba de la existencia de Dios se basa en la distinción que establece entre existencia necesaria y existencia contingente, similar a la de Alfarabi.

Los seres contingentes necesitan de una causa para existir, pues su existencia no es necesaria. Si cada ser contingente necesita de una causa para existir, es decir, necesita ser causado por otro ser y éste a su vez es causado por otro, y así sucesivamente, entonces es preciso que exista un ser que es causa de odos los seres contingentes y que no sea causado por otro ser. Este ser necesario e incausado es Dios. Por lo tanto Dios existe, pues sin él nada existiría.

Averroes (1126-1198)
Más conocido en la tradición medieval como El Comentarista, por la originalidad y agudeza de sus comentarios a la obra de Aristóteles, su aporte a la filosofía medieval fue decisivo debido a lo polémico de sus opiniones sobre temas como la creación del mundo y la inmortalidad del alma.
La doctrina de Averroes o averroísmo fue condenada y prohibida por las autoridades eclesiásticas durante el siglo XIII, pues contenía las siguientes enseñanzas contrarias a la fe cristiana e islámica:
• El mundo es eterno. Porque el principio del movimiento también lo es. Además la materia también es eterna. Todo esto es incompatible con el dogma de la creación del mundo a partir de la nada que es común a las tres religiones monoteístas: el islam, el judaísmo y el cristianismo.
• La inmortalidad del alma no es personal. Esto equivale a sostener, en contra del monoteísmo, que hay algo en los seres que es inmortal, por ejemplo su sabiduría, pero que nadie es inmortal. Por ejemplo, Platón, como tal, no es inmortal.
• La doctrina de la doble verdad. Hay cosas que son verdaderas según la filosofía, pero falsas desde el punto de vista de la fe. Si esto es así, es posible que los paganos tengan razón y la religión esté equivocada. Esto contradice la autoridad de la fe revelada.

La filosofía judía

Surge como un intento por hacer compatibles la fe y la razón, las enseñanzas de Aristóteles con la fe judía.

Maimónides (1135-1204)
Su obra fundamental, Guía de perplejos, es un compendio de teología hebrea, que tuvo una influencia notable en Santo Tomás al afirmar que:
· La creación del mundo se puede aceptar por la fe, pues por medio de la razón, como sucede en Aristóteles, no se puede demostrar que el mundo es eterno.
· Es posible demostrar racionalmente la existencia de Dios. Pues si el mundo tiene una duración finita, es preciso que exista un creador.
· La inmortalidad del alma no se da de manera personal.
· Los ángeles o inteligencias separadas no están hechos de materia y forma, pues son sólo pura forma.

El cordobés Maimónides, es citado con frecuencia en la escolástica cristiana medieval. Si bien los pensadores judíos tuvieron una influencia menor que los árabes en la escolástica medieval, éstos son citados con frecuencia, en especial, Maimónides, quien sostiene: 
1. La contingencia del mundo, 
2. La existencia de un Entendimiento Agente separado, 
3. La libertad del hombre y, 
4. Una inmortalidad reservada a los elegidos que consiste en un participación de la eternidad del Entendimiento agente, como una consecuencia de la sabiduría alcanzada durante esta vida. 
Maimónides (conocido también como Rabí Mosheh ben Maimon o, por las iniciales de su nombre, Rambam), nacido Córdoba, en la España medieval, fue un notable filósofo, matemático y físico judío,. Su gran obra en el campo de la legislación judía es el Mishneh Torah, desarrollada en 14 libros y escrita en hebreo (1170-1180), que siguió modificando hasta su muerte. 
Además, formuló los Trece artículos de fe, uno de los diversos credos a los que numerosos judíos ortodoxos todavía se adhieren. Está reconocido como el filósofo judío más importante de la edad media. 
Los trece artículos de fe
1. Yo creo con fe completa, que el Creador (bendito su nombre), es creador y conductor de todas sus creaciones, y El solo hizo, hace y hará todas las cosas. 
2. Yo creo con fe completa, que el Creador (bendito su nombre), es uno y no hay unidad como esta. Y El solo es nuestro D-os, fue, es y será. 
3. Yo creo con fe completa, que el creador (bendito su nombre), no tiene cuerpo, y las leyes de los cuerpos no lo afectan, y no tiene ninguna comparación con nada. 
4. Yo creo con fe completa, que el creador (bendito su nombre), es primero y último. 
5.Yo creo con fe completa, que el creador (bendito su nombre), a El solo se puede rezar, y no se puede rezar a ninguna otra cosa. 
6.Yo creo con fe completa, que todas las palabras de los profetas son verdad. 
7.Yo creo con fe completa, que la profecía de Moshe Rabenu (Que este en paz), es verdadera, y que él es el superior de todos los profetas, los anteriores y los posteriores a él. 
8.Yo creo con fe completa, que toda la Torá que esta e nuestras manos ahora, es la que le fue entregada a Moshe Rabenu (Que este en paz). 
9.Yo creo con fe completa, que esta Torá, no será cambiada, y no va a haber otra Torá del Creador (bendito su nombre). 
10.Yo creo con fe completa, que el creador (bendito su nombre), sabe todos los actos de las personas y todos sus pensamientos, como esta escrito "El moldeo cada corazón El que entiende todos sus actos" 
11.Yo creo con fe completa, que el creador (bendito su nombre), recompensa a quienes cuidan sus mandamientos (Mitzvot, las 613, no solo los 10 mandamientos) y castiga a quienes los transgreden. 
12.Yo creo con fe completa, en la venida del redentor, y aunque se demore, de todas formas, espero cada día que llegue. 
13.Yo creo con fe completa, que habrá vida en los muertos cuando el creador (bendito su nombre) lo decida, y su nombre será enaltecido por siempre. 
Razón y fé
En su obra, Guía de perplejos, (1190), Maimónides intentará armonizar fe y razón conciliando los dogmas del judaísmo rabínico con el racionalismo de la filosofía aristotélica en su versión árabe, que incluye elementos de neoplatonismo. Esta obra, en la que considera la naturaleza de Dios y la creación, el libre albedrío y el problema del bien y del mal, se observa una significativa influencia en filósofos como Tomás de Aquino y Alberto Magno. 
El método alegórico, permeable a la interpretación bíblica minimizando cualquier clase de antropomorfismo, fue condenada durante varios siglos por rabinos ortodoxos




LA TEORÍA DE LA VERDAD EN SAN AGUSTÍN DE HIPONA

Cuando se abordan las distintas problemáticas del Santo de Hipona, todas van hacia un mismo punto: la búsqueda de la verdad. Pero la teoría de la verdad agustiniana se basa fundamentalmente en tres cuestiones: la teologíala antropologíala cosmología. Desde las cuales marcará su camino de reflexión hacia la verdad; y que a su vez surge y termina en la afirmación del tagastense: "Tú decías: 'entienda yo y creeré'. Yo, en cambio, decía: 'cree para entender'. Surgió la controversia; vengamos al juez, juzgue el profeta; mejor, juzgue Dios por medio del profeta. Callemos ambos. Ya se ha oído lo que decimos uno y otro. 'Entienda yo, dices, y creeré'.
'Cree, digo yo, para entender'. Responde el profeta: 'Si no creyereis, no entenderéis'. ¿Pensáis amadísimos, que dice cosa de poca monta quien afirma: 'entienda yo y creeré'? ¿Qué tratamos de hacer sino que crean, no quienes son incrédulos, sino quienes aún tienen poca fe?”[1].

De esta forma, el creer para entender y el entender para creer hace referencia a una relación reciproca entre la fe y la razón, en donde las dos son necesarias para el conocimiento de la verdad. Indicar las relaciones entre razón y fe, tal como las concibe San Agustín: Para él fe y razón están llamadas a colaborar pero partiendo de la preeminencia de la fe sobre la razón. El objetivo máximo del conocimiento es la comprensión de la verdad cristiana. Para ello la fe ilumina a la razón y ésta ayuda a comprender.

Concibe la verdad de un modo existencial, porque la verdad no procede de algo sino de alguien que nos ama incondicionadamente. Entonces la verdad se transforma en una relación de confianza donde la fe acrecienta la inteligencia, y ésta hace razonable el encuentro con Dios. Esta fortaleza de la inteligencia de la fe, (creer es razonable) genera un nuevo modo de plantear las relaciones entre razón y fe.
La razón tiene dos funciones fundamentales:
- Permite llegar a la fe, preparando al alma para comprender
- Una vez llegado a la fe, el hombre debe utilizar la razón para penetrar racionalmente en los datos que la revelación le proporciona de manera gratuita. Aunque la razón puede ir abriendo camino hacia la verdad, queda supeditada a la fe una vez que se conoce a Dios.

A diferencia del Demiurgo platónico o del Uno de los neoplatónicos, el Dios de San Agustín no es un ser inaccesible para el hombre, sino que está presente en el alma humana, en su búsqueda incansable de la verdad y perfección. El alma humana es capaz de conocer la verdad y encontrar entre las verdades algunas que son inmutables y eternas; entre ellas, Dios es la verdad suprema.

Teología en San Agustín
La teología agustiniana parte del siguiente postulado: “no se puede negar la trinidad como gran misterio”. Para comprender esta posición debemos tener en cuenta sus influencias:
-         El platonismo[2]
-         El neoplatonismo[3]
-         El Maniqueismo
-         La Biblia
Pero en cuanto a su concepción de la trinidad va a tener muy en cuenta su influencia neoplatónica. Según esto, Platón comprende la Trinidad como un UNO y trino. Uno por que Dios es Unidad, singularidad, perfección suma, eternidad, inmutabilidad. Y es TRINO porque él se da cuenta que en la Biblia hay alguien que envía, por lo tanto hay alguien quien es enviado por el amor. Entonces, quien envía es el Padre, el enviado es el Hijo, alguien que queda es el Espíritu Santo. El Padre es la Memoria o el ser de Dios; el Hijo es el entendimiento o la Verdad de Dios; y el Espiritu Santo es la Voluntad o Bondad de Dios.

De este modo decimos que la Trinidad es Principio; causa eficiente y causa final; además de esto es plenitud y felicidad=raciocinio. Dios entonces sigue siendo el Ser:
1º. El Ser que da Unidad a todos los seres.
2º. El Ser que da la Verdad a todos los seres.
3º. El ser que da Bondad a todos los seres.
 
El problema del hombre: antropología agustiniana
S. Agustín recoge la tradición de Platón. Elalma es una sustancia completa unida accidentalmente al cuerpo. Rechaza S. Agustín la teoría hilemórfica aplicada al hombre. La concepción de S. Agustín es dualista.
Sobre el origen del alma el pensamiento de S. Agustín pasa por dos etapas. En la primera defiende el traduccionismo, es decir, el alma se transmite directamente de padres a hijos en el momento de la generación. S. Agustín piensa así con el fin de defender un dogma cristiano: el carácter universal del pecado original.
En una segunda etapa opta por el creacionismo, es decir, el alma espiritual del hombre está creada directamente por Dios, pero no define el momento de dicha creación. La estructura del alma manifiesta la "imagen y semejanza" de Dios al crearla. La misma naturaleza del hombre hace posible encontrar a Dios en su interior. La estructura del alma es la siguiente: Formando una unidad indisoluble el hombre posee tres facultades, memoria, entendimiento y voluntad, que para S. Agustín se corresponden con la Trinidad de Dios: Padre, Hijo y Espíritu Santo. San Agustín por influencia platónica atiende sobre todo al alma como sede y habitáculo de la divinidad.
El hombre es visto a la luz de Dios que es principio ultimo de su ser, perfección única, hogar único de toda verdad, principio modelo y fin de todo hombre.
En el conocimiento de la verdad esta nuestra felicidad que define como el gozo de poseer la verdad. Por eso el vivir humano es un anhelo intenso y continuado de Dios. “Nos hiciste para ti y nuestro corazón esta inquieto hasta que descanse en Ti".
Distingue entre el libre albedrío o la capacidad de elegir y libertad como realización del bien. El hombre posee la posibilidad de elegir entre el bien y el mal pero, para elegir y practicar el bien necesita del auxilio de la gracia divina. El hombre sólo se realiza en el amor. La alegría que nace de la verdad amada y poseída, he aquí lo que todos buscan.
Era la antropología platónica sublimada por la vivencia religiosa cristiana.

La "Ciudad de Dios". Influencia histórica de San Agustín.

El saqueo de Roma llevado a cabo por los bárbaros en el 410 hizo revivir la idea de que la seguridad del Imperio Romano estaba unida al paganismo. El cristianismo había minado los cimientos del Imperio. Contra estas ideas escribe S. Agustín el libro "La ciudad de Dios" hacia el año 412. S. Agustín presentó la historia y el presente como la eterna lucha entre las fuerzas del bien y del mal, dirigidas por la providencia divina. El providencialismo es la tesis que entiende el desarrollo de la historia del hombre movido por Dios en orden a la consecución del bien universal. La providencia lo abarca todo, la existencia del bien que Dios quiere, y la presencia del mal que Dios permite para que se obtenga de él beneficios mayores. Así para S. Agustín el proceso histórico es la lucha entre la ciudad terrenal (la construida por el egoísmo humano) y la ciudad de Dios, dirigida por la caridad. En realidad al hombre siempre le mueve el amor, que puede tener un doble sentido, el primero hacia intereses materiales y el otro hacia la caridad. El hombre elige libremente entre los dos sentidos. Según la opción la historia avanzará negativa o positivamente, pero siempre en orden al fin que la providencia de Dios ha previsto.

La filosofía cristiana en S. Agustín tiene a su símbolo por haber sido capaz de armonizar cierta filosofía helenística y la revelación cristiana. Cuando la Iglesia toma la tarea de la reconstrucción intelectual de Europa tras la caída del Imperio Romano no habrá más autoridad que la de S. Agustín, incluso cuando se realicen otras síntesis, a partir del siglo XII incluyendo la más importante la de Tomás de Aquino.

Tras un período dominado por la corriente continuadora del tomismo (escolástica), en el Renacimiento, y en el sg. XVII encontramos la influencia de S. Agustín, en el racionalismo, por ejemplo de Descartes y Leibniz, incluso la herejía protestante de Lutero pretende retornar a S. Agustín. En nuestros días el llamado personalismo cristiano del sg. XX, toma de S. Agustín muchas de las ideas fundamentales sobre el hombre, y por otro lado su falta de sistematismo es más cercano al modo de hacer filosofía hoy, que al de otras épocas.

Dios y la creación: la cosmología agustiniana 

Tres temas trata la teología natural o teodicea de S. Agustín:

1- Las pruebas de la existencia de Dios.
2- El problema de la esencia metafísica (3) de Dios.
3- El problema de la creación.

1.- Si Dios no es objeto de experiencia inmediata se requiere una prueba de su existencia. S. Agustín aporta una serie de argumentos entre los que destaca el de las verdades eternas. La mente posee verdades inmutables, es decir verdades "que no son tuyas ni mías, ni de ningún otro, sino que están presentes en todos por igual". Hay conocimientos que se imponen necesariamente al hombre, y que transcendiendo la razón finita humana deben fundarse en el SER. Si hay conocimientos universales y necesarios y ningún ser particular y contingente puede ser su fundamento es porque refleja la necesidad de Dios, es decir se presentan como la entrada para la demostración de su existencia.

2.- Demostrada la existencia de Dios hay que pasar a estudiar su esencia. La esencia metafísica de Dios se encuentra en la inmutabilidad. Frente a toda realidad contingente y mutable de la realidad creada Dios se erige como el SER sumamente perfecto. Todo ente finito no posee la plenitud del ser, por ser esencialmente mudable. Dios en cambio es imposible pensar que cambie, porque lo posee todo, lo que no quiere decir que sea estático, quiere decir que es perfecto. Sus atributos fundamentales son conocer, crear y amar, con un poder difusivo que llegando hasta el hombre le permite a éste encontrarse con Él.

3.- Dios para S. Agustín es el fundamento de las ideas platónicas. El mundo inteligible de Platón tiene ahora un fundamento teológico. De la misma manera, que no podemos pensar en ningún otro autor que realice sus obras sin tener una idea de lo que va a ejecutar, Dios creó el mundo según unos modelos que son las ideas inmutables y eternas que existían previamente en la mente del creador. Esta doctrina se llama ejemplarismo. Teniendo en cuenta que el auténtico ser está en Dios y en sus ideas, el mundo contingente debe su esencia y su existencia (su ser) al creador (según la doctrina cristiana a través del Verbo, segunda persona de la Trinidad, o Dios Hijo).

¿Cómo es posible que la contingencia de la creación proceda del ser necesario, o si es inmutable como crea en un momento determinado? Para S. Agustín, Dios posee eternamente los modelos o las ideas, y la creación consiste en la identificación de su voluntad y la realización del mundo, en un acto eterno, incluyendo el tiempo que no es más que la sucesión de los momentos que pasan los seres creados al desarrollarse, según las leyes y el orden previsto por Dios.
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