jueves, 7 de junio de 2012


FILOSOFÍA ÁRABE Y JUDÍA MEDIEVAL

La interpretación que hace Averroes de la obra aristotélica, es tenida por la más "auténtica" durante el medioevo. Sin embargo, tal interpretación se inspira en el neoplatonismo. Las obras de Aristóteles y los diálogos de Platón ya habían sido traducidas por los árabes hacia finales del siglo IX. Y también los trabajos de Plotino y Proclo, como la de científicos tales como Ptolomeo, Euclides y Galeno.

Es interesante observar que el primer filósofo árabe destacado, Alkindi, fue uno de los traductores de Aristóteles. Las interpretaciones que se hacen respecto a Aristóteles, se inspira en los comentarios de autores como Alejandro de Afrodisia o en otros neoplatónicos.

Entre los pensadores árabes más destacados, encontramos a Avicena, de origen persa; Averroes (Córdoba) y otros como Algazel, Avempace y Abentofail. Algunos de ellos, como Avicena fueron destacados médicos y cientícos.

La influencia de los árabes en la escolástica cristiana es significativa respecto a:

1. Comprensión de la obra aristotélica:Avicena y, especialmente, Averroes, son grandes comentadores de su obra. La interpretación de Averroes es tenida por la más "auténtica", aunque ésta se inspire en el neoplatonismo.

2. Esencia-existencia: Esta distinción, es realizada por primera vez por Alfarabi, quien inspirándose en el Liber de causis que no es sino un resumen de la obra de Proclo, será un libro tomado como fuente con reiterada frecuencia por los escolásticos cristianos. Afarabi postula que todo cuanto existe es posible o necesario. En el ser necesario esencia y fomra coinciden y por ello, el ser necesario es único, eterno e infinito. Por el contrario, en el ser posible se distinguen porque lo posible, que debe recibir la existencia de una causa distinta de él. Esta distinción es la clave del pensamiento de Tomás de Aquino.

3. La necesidad del mundo: A excepción de Algazel (quien sostiene la libertad de la acción divina), para la mayoría de los pensadores árabes el mundo existe necesariamente no por sí mismo sino por depender de Dios, quien lo crea necesariamente. Dios no es libre de crear o no crear, crea por necesidad, porque crear está en su esencia.

4. El entendimiento agente: Aristóteles había distinguido dos clases de entendimiento, el "posible" y el "agente", sin profundizar lo necesario el tema. Esta cuestión centrará la preocupación de varios pensadores árabes. Alkindi, identificará el entendimiento agente con Dios, doctrina que salvo en Averroes, es similar en la maryoría de los filósofos árabes. Para Averroes, el entedimiento posible (en potencia) es común a todos los hombres de manera tal que es participado por cada uno de ellos como entendimiento "adquirido". Por ello es, entocnes, dirá Averroes, que el alma humana es mortal.

El nacimiento de la filosofía árabe

De la misma forma que el cristianismo y el judaísmo, el islam utilizó la filosofía como un instrumento para conciliar los dogmas de su religión con las doctrinas de la filosofía griega. Puesto que los árabes fueron quienes se encargaron de preservar y transmitir la filosofía de Aristóteles, la filosofía árabe surgió como un intento por dotar de coherencia y de hacer compatibles las doctrinas religiosas del Corán con algunas enseñanzas de la filosofía aristotélica opuestas al credo del Islam, a saber, la eternidad del mundo, la cual contradice la idea de creación, y la mortalidad del alma, la cual contradice la creencia en la supervivencia del alma.

Alfarabi (870-950)
El aporte más importante de este pensador a la filosofía medieval fue la distinción entre esencia y existencia, la cual es fundamental en la metafísica. Para este filósofo árabe, algunas cosas tienen existencia posible, pues su esencia no implica que tengan que existir. Por ejemplo, los caballos tienen existencia posible, pues existen, pero pudieron no haber existido; es decir, la esencia o el concepto de caballo no implica que este ser tenga que existir. Pero hay un ser cuya esencia sí implica su existencia, o sea, un ser cuya existencia es necesaria. Este ser es perfecto y es la causa de todas las cosas, pues por ser un ser necesario no necesita de una causa para existir, mientras que los seres posibles deben su existencia a este ser que es Dios. 

Avicena (980-1037)
En su obra La salvación, Avicena postula que la metafísica es la ciencia que se debe ocupar en el estudio de Dios, pues ésta es la ciencia del Ser y Dios es el Ser en sentido pleno. Esta ciencia debe demostrar que Dios existe. Su prueba de la existencia de Dios se basa en la distinción que establece entre existencia necesaria y existencia contingente, similar a la de Alfarabi.

Los seres contingentes necesitan de una causa para existir, pues su existencia no es necesaria. Si cada ser contingente necesita de una causa para existir, es decir, necesita ser causado por otro ser y éste a su vez es causado por otro, y así sucesivamente, entonces es preciso que exista un ser que es causa de odos los seres contingentes y que no sea causado por otro ser. Este ser necesario e incausado es Dios. Por lo tanto Dios existe, pues sin él nada existiría.

Averroes (1126-1198)
Más conocido en la tradición medieval como El Comentarista, por la originalidad y agudeza de sus comentarios a la obra de Aristóteles, su aporte a la filosofía medieval fue decisivo debido a lo polémico de sus opiniones sobre temas como la creación del mundo y la inmortalidad del alma.
La doctrina de Averroes o averroísmo fue condenada y prohibida por las autoridades eclesiásticas durante el siglo XIII, pues contenía las siguientes enseñanzas contrarias a la fe cristiana e islámica:
• El mundo es eterno. Porque el principio del movimiento también lo es. Además la materia también es eterna. Todo esto es incompatible con el dogma de la creación del mundo a partir de la nada que es común a las tres religiones monoteístas: el islam, el judaísmo y el cristianismo.
• La inmortalidad del alma no es personal. Esto equivale a sostener, en contra del monoteísmo, que hay algo en los seres que es inmortal, por ejemplo su sabiduría, pero que nadie es inmortal. Por ejemplo, Platón, como tal, no es inmortal.
• La doctrina de la doble verdad. Hay cosas que son verdaderas según la filosofía, pero falsas desde el punto de vista de la fe. Si esto es así, es posible que los paganos tengan razón y la religión esté equivocada. Esto contradice la autoridad de la fe revelada.

La filosofía judía

Surge como un intento por hacer compatibles la fe y la razón, las enseñanzas de Aristóteles con la fe judía.

Maimónides (1135-1204)
Su obra fundamental, Guía de perplejos, es un compendio de teología hebrea, que tuvo una influencia notable en Santo Tomás al afirmar que:
· La creación del mundo se puede aceptar por la fe, pues por medio de la razón, como sucede en Aristóteles, no se puede demostrar que el mundo es eterno.
· Es posible demostrar racionalmente la existencia de Dios. Pues si el mundo tiene una duración finita, es preciso que exista un creador.
· La inmortalidad del alma no se da de manera personal.
· Los ángeles o inteligencias separadas no están hechos de materia y forma, pues son sólo pura forma.

El cordobés Maimónides, es citado con frecuencia en la escolástica cristiana medieval. Si bien los pensadores judíos tuvieron una influencia menor que los árabes en la escolástica medieval, éstos son citados con frecuencia, en especial, Maimónides, quien sostiene: 
1. La contingencia del mundo, 
2. La existencia de un Entendimiento Agente separado, 
3. La libertad del hombre y, 
4. Una inmortalidad reservada a los elegidos que consiste en un participación de la eternidad del Entendimiento agente, como una consecuencia de la sabiduría alcanzada durante esta vida. 
Maimónides (conocido también como Rabí Mosheh ben Maimon o, por las iniciales de su nombre, Rambam), nacido Córdoba, en la España medieval, fue un notable filósofo, matemático y físico judío,. Su gran obra en el campo de la legislación judía es el Mishneh Torah, desarrollada en 14 libros y escrita en hebreo (1170-1180), que siguió modificando hasta su muerte. 
Además, formuló los Trece artículos de fe, uno de los diversos credos a los que numerosos judíos ortodoxos todavía se adhieren. Está reconocido como el filósofo judío más importante de la edad media. 
Los trece artículos de fe
1. Yo creo con fe completa, que el Creador (bendito su nombre), es creador y conductor de todas sus creaciones, y El solo hizo, hace y hará todas las cosas. 
2. Yo creo con fe completa, que el Creador (bendito su nombre), es uno y no hay unidad como esta. Y El solo es nuestro D-os, fue, es y será. 
3. Yo creo con fe completa, que el creador (bendito su nombre), no tiene cuerpo, y las leyes de los cuerpos no lo afectan, y no tiene ninguna comparación con nada. 
4. Yo creo con fe completa, que el creador (bendito su nombre), es primero y último. 
5.Yo creo con fe completa, que el creador (bendito su nombre), a El solo se puede rezar, y no se puede rezar a ninguna otra cosa. 
6.Yo creo con fe completa, que todas las palabras de los profetas son verdad. 
7.Yo creo con fe completa, que la profecía de Moshe Rabenu (Que este en paz), es verdadera, y que él es el superior de todos los profetas, los anteriores y los posteriores a él. 
8.Yo creo con fe completa, que toda la Torá que esta e nuestras manos ahora, es la que le fue entregada a Moshe Rabenu (Que este en paz). 
9.Yo creo con fe completa, que esta Torá, no será cambiada, y no va a haber otra Torá del Creador (bendito su nombre). 
10.Yo creo con fe completa, que el creador (bendito su nombre), sabe todos los actos de las personas y todos sus pensamientos, como esta escrito "El moldeo cada corazón El que entiende todos sus actos" 
11.Yo creo con fe completa, que el creador (bendito su nombre), recompensa a quienes cuidan sus mandamientos (Mitzvot, las 613, no solo los 10 mandamientos) y castiga a quienes los transgreden. 
12.Yo creo con fe completa, en la venida del redentor, y aunque se demore, de todas formas, espero cada día que llegue. 
13.Yo creo con fe completa, que habrá vida en los muertos cuando el creador (bendito su nombre) lo decida, y su nombre será enaltecido por siempre. 
Razón y fé
En su obra, Guía de perplejos, (1190), Maimónides intentará armonizar fe y razón conciliando los dogmas del judaísmo rabínico con el racionalismo de la filosofía aristotélica en su versión árabe, que incluye elementos de neoplatonismo. Esta obra, en la que considera la naturaleza de Dios y la creación, el libre albedrío y el problema del bien y del mal, se observa una significativa influencia en filósofos como Tomás de Aquino y Alberto Magno. 
El método alegórico, permeable a la interpretación bíblica minimizando cualquier clase de antropomorfismo, fue condenada durante varios siglos por rabinos ortodoxos



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