lunes, 27 de agosto de 2012
MILTON OCHOA
la medida de todas las cosas”. Esta suerte de relativismo ha encontrado diversas críticas a lo largo de la historia en la medida que se
le acusa de reducir todo tipo de fenómenos a la mera interpretación
del hombre en determinada época y lugar. Un hecho que reforzaría
esta crítica podría ser
A. el que a lo largo de la historia numerosas ideas han sido relevadas por otras más acordes con los hallazgos científicos de la
época.
B. el que sobre un hecho determinado siempre suelen haber muchas opiniones.
C. el descubrimiento de leyes naturales a las que el hombre y el
universo entero se encuentran sujetos.
D. que la experiencia es la fuente primaria del conocimiento.
2. Desde la perspectiva de Rousseau la libertad es un concepto íntimamente ligado a la dignidad del individuo, dignidad que se
ve coartada al momento de estar, éste, obligado a obedecer leyes,
puesto que el acatamiento de algo con lo que no se está de acuerdo
menoscaba la libertad y por tanto la dignidad; De ahí que para Rousseau la única manera mediante la cual se puede obedecer órdenes
sin un consiguiente sacrificio de la libertad y la dignidad es que aquellas leyes las dicte el mismo sujeto que habrá de cumplirlas. En el
texto anterior se hace referencia
A. al principio de autogobierno.
B. al derecho a la libertad de expresión.
C. a la natural inclinación de los hombres hacia el mal.
D. a la libertad como base para la felicidad.
3. Aristóteles es considerado en un amplio sentido “el padre de la
ciencia”en razón a las investigaciones científicas de que se da cuenta en sus numerosos tratados sobre biología, matemáticas, física,
astronomía; entre otras áreas del conocimiento. Por eso cuando el
científico y filosofo irlandés John Bernal afirma en su Historia Social
de la Ciencia: “La historia de la ciencia es, de hecho y con mucho, la
historia de los sucesivos derrumbes de Aristóteles, en un campo tras
otro” hace referencia
A. a que las investigaciones de Aristóteles eran sumamente descuidadas.
B. a una tendencia de Aristóteles hacia la mentira.
C. al carácter histórico y auto-correctivo de la ciencia.
D. a una ardua labor por parte de los científicos de hoy en día para
desmentir la obra aristotélica.
4.
La famosa frase de Rene Descartes “pienso, luego existo”
como una afirmación de la existencia de la razón como demostración y acción primaria de la existencia, encuentra una tesis opuesta
en el planteamiento marxista que sostiene que el hombre antes que
nada debe garantizar su existencia material y como consecuencia
de ese proceso es que logra forjar todos los aspectos de lo que
puede ser su vida. En el texto anterior, puede entreverse la vieja
discusión entre
A. empirismo y racionalismo, porque se plantea de un lado la razón
y del otro lado el contacto con la realidad.
B. materialismo e idealismo, porque se indaga acerca de si el pensamiento está subordinado a la realidad o viceversa.
C. socialismo y capitalismo, porque Marx es considerado el padre
del socialismo científico.
D. racionalismo y existencialismo porque plantea de un lado la razón y del otro lado la existencia.
5. En contraposición a los valores tradicionales de la antigua Grecia –la fortaleza física, la riqueza, el poder, la fama-, Sócrates otorga más importancia a los bienes espirituales, al enriquecimiento del
alma, a la ciencia. De esta manera identificó a la ciencia o al saber
con la virtud; y la ignorancia con el vicio. Esta doctrina se ha llamado
“intelectualismo moral”, según la cual el saber permite obrar bien,
mientras que la ignorancia es el origen y causa de obrar mal. De lo
anterior se puede concluir que
A. si alguien realiza una mala acción, lo hace porque es malo.
B. si alguien realiza una mala acción lo hace por ignorancia.
C. solo las buenas acciones están precedidas de buena voluntad.
D. los hombres actúan mal porque la sociedad los corrompe.
6.
“Dios ha muerto, hagamos que viva el superhombre”. Es un
tema que indirectamente ya aparecía en Lutero y en Hegel, aunque
significando un símbolo de superación de la muerte misma por la resurrección. En Nietzsche sólo implica la desaparición de Dios, puesto que considera a Dios la antítesis de la vida, la negación de la “inocencia del hombre”: «¡El concepto `Dios´, inventado como concepto
antitético de la vida - en ese concepto - concentrado, en horrorosa
unidad, todo lo nocivo, envenenador, difamador, la eterna hostilidad
a muerte contra la vida!» (Ecce Homo, p. 131). La afirmación que
contradice la idea principal del párrafo anterior es:
A. Para Nietzsche la «muerte de Dios» significaba la destrucción
del cristianismo.
B. El cristianismo es la doctrina que mejor expresaba la decadencia de la cultura.
C. La filosofía occidental es una herencia de la filosofía y cultura
cristiana.
D. El superhombre es la reencarnación de los valores tradicionales
del cristianismo.
7.
La epistemología estudia las condiciones de surgimiento y desarrollo del conocimiento científico. De esto se infiere que la pregunta
fundamental de la epistemología, entre otras, es:
A. ¿Cuál es el fundamento del ser?
B. ¿Cuál es el ser de las cosas?
C. ¿Cómo lograr conocimientos seguros?
D. ¿Qué es conocer?
8. Para Kant, existe una marcada diferencia en algunos períodos de la historia de la filosofía, por ejemplo, la filosofía antigua
pregunta por el ser de las cosas, mientras que la filosofía moderna se centra en el problema del conocimiento. A partir de lo
anterior se puede afirmar que el principal objeto de estudio de la
filosofía antigua es
A. lo racional.
B. lo científico.
C. lo ontológico.
D. lo teológico.
9. La siguiente caricatura refleja un planteamiento filosófico que
puede ubicarse en
A. el positivismo
B. el empirismo
C. el marxismo
D. el existencialismo
10.
Para Sócrates el conocimiento fundamental, es el saber acerca
del hombre. La tarea más importante de cada uno es el cuidado del
alma, y la del político, hacer mejores a los ciudadanos. El saber que
defiende es, ante todo, moral o práctico y, además, universal. La
mejor forma de asumir este planteamiento para nuestras vidas es
A. conocer para poder obrar bien.
B. obrar bien para saber.
C. actuar moralmente ante toda situación.
D. aceptar que el conocimiento es un vicio.
11. Kant afirma que la ciencia esta formada por juicios sintéticos a
priori, pues poseen universalidad y necesidad, y ofrecen progreso al
conocimiento. De esta forma se concilian el racionalismo y el empirismo. Teniendo en cuenta este planteamiento la filosofía kantiana
se puede definir como
A. metafísica.
B. gnoseología.
C. moral.
D. axiología.
12.
Los filósofos presocráticos son conocidos como filósofos de la
naturaleza, pues se preocuparon por cómo estaban hechas las cosas, cuál es el principio que se halla en el fondo de todos los sere
materiales y que permanece en ellos a pesar de los cambios o movimientos. Con esta visión del cosmos, estos filósofos buscaban
A. una realidad inmaterial externa a toda materialidad existente.
B. una realidad material que explique todo lo que es y no es.
C. un principio que permanece en toda sustancia.
D. un elemento vital que explicara todo principio vitalista.
13. La antropología de Heidegger podría cuestionar la antropología
de Kant que en su concepción de libertad fundamental en el deber
carece de
A. una buena fundamentación racional.
B. conciencia de la alteridad.
C. verdaderas implicaciones éticas.
D. una aplicación universal.
14. “Si bien el conocimiento comienza con la experiencia, no todo
procede de ella”. Con esta afirmación, se plantea que
A. todo lo que hay en el entendimiento antes ha pasado por los
sentidos.
B. el conocimiento surge de fuentes desconocidas para el ser humano.
C. en el momento de conocer somos como una hoja en blanco.
D. el conocimiento es síntesis entre la sensibilidad y entendimiento.
15.
Para los griegos la comedia tenia una función de desahogo social, además de representar un aspecto continuo y propio de la vida,
uno indisocialmente a la tragedia, porque
A. le hacia al pueblo olvidar las preocupaciones cotidianas con un
poco de humos satírico.
B. divertía al pueblo, en ausencia de otras expresiones de esparcimiento.
C. integraba a la gente en la plaza pública y formaba la conciencia
ciudadana.
D. era expresión de las inconformidades ante las contradicciones
de la vida.
16. El Empirismo sitúa la experiencia como origen, posibilidad y lí-
mite de todo nuestro conocimiento. Lo anterior significa que para
conocer es necesario
A. la razón y el entendimiento.
B. un sujeto racional.
C. las ideas innatas.
D. los sentidos y la observación.
17. A partir del texto anterior, se puede afirmar que
A. para llegar al conocimiento del mundo, se debe saber si la virtud
se aprende o se adquiere por la práctica.
B. según el método socrático, primero se debe indagar sobre la definición de virtud, para saber si la virtud se enseña o se adquiere
con la práctica.
C. el método socrático, consiste en hacer tipos de preguntas sobre el
mismo tema o temas afines.
D. es muy difícil saber si la virtud se aprende o se experimenta, porque existen muchas definiciones sobre lo que es la virtud.
18. De las siguientes frases, la que mejor expresa la importancia de
la pregunta socrática es:
A. la pregunta socrática conduce a la claridad conceptual y al descubrimiento de relaciones existentes entre las cosas.
B. aplicar la pregunta socrática permite tener experiencias con los
objetos que realmente existen.
C. el hombre se plantea la pregunta socrática de manera intuitiva y
por esto debe enseñarse.
D. la pregunta socrática conduce a la descripción de los objetos que
existen en el mundo.
19. Nietzsche en “El Nacimiento de la Tragedia” considera que el
pesimismo frente a la verdad, es un hecho que las culturas no pueden negar. Por lo tanto siguiendo a este autor, la única posibilidad
que tienen los hombres frente a esto es
A. cultivar el arte.
B. resignarse ante la realidad.
C. fortalecer la ciencia.
D. refugiarse en la religión.
20. Santo Tomás de Aquino propone al hombre como creado por
Dios; pero supera las concepciones dualistas medievales al afirmar
que el hombre es la unión sustancial de cuerpo y alma. Según lo
anterior este pensador defiende
A. una radical separación del cuerpo y alma.
B. la distinción, pero no la hostilidad entre cuerpo y alma.
C. que el rasgo esencial del alma sensitiva es la voluntad.
D. la unión accidental entre cuerpo y alma.
miércoles, 15 de agosto de 2012
AMBITO ESTÉTICO
1. Según Aristóteles “la poesía es más filosófica que la historia”. En efecto, la historia narra lo que ha sucedido. En
cambio, la poesía cuenta lo que siempre puede suceder; nos enseña a ver lo universal en el obrar humano y cómo la
filosofía expresa las inquietudes fundamentales del hombre. Esto significa que
A. la filosofía debería guiarse por la poesía
B. la poesía guarda en sí una perspectiva filosófica, porque se interroga por lo universal
C. la historia sólo es un recuento de hechos sin interrogarse sobre el significado del obrar
D. la historia debería hacerse más poética
2. Durante el Renacimiento italiano, los artistas concibieron órdenes ideales del hombre y del mundo en todos sus
aspectos. Con tal finalidad, utilizaron entre otras herramientas la matemática para estudiar las leyes de la perspectiva
en la representación del mundo y la anatomía para estudiar la construcción del cuerpo. Por esta razón se hicieron
reconocer como poseedores de la verdad al
A. presentarse como inspirados por los dioses
B. explorar todos los misterios de la Naturaleza y del hombre
C. orientarse predominantemente hacia el conocimiento científico
D. realizar el arte por propia iniciativa
3. El motivo central de la pintura de Caballero es el cuerpo. Para él, el cuerpo es todo, pues está cargado de todo lo
que es significativo. Sólo cuando dibuja un cuerpo se siente implicado de manera casi carnal, él pinta cuerpos para
sentir el propio y así, en el momento de pintarlos todo se confunde y se mezcla. La pintura de Caballero, al estar
cargada de tantas intensidades se aleja de lo meramente representativo, porque
A. las formas del cuerpo son plasmadas desde todos sus ángulos posibles
B. lo que le interesa a Caballero es plasmar sus emociones a todo nivel
C. el cuerpo pintado es el cuerpo propio sentido visceralmente
D. el cuerpo pintado es aquello que surge del conocimiento de la propia anatomía
4. Kant al hablar del juicio estético o juicio de gusto pone a la base del mismo al sentimiento. El sujeto se relaciona
con el mundo a través del placer que le permite sentirse vivo, sentirse en el mundo. Con la estética se desarrolla la
capacidad de compartir con el mundo, de interactuar con el mundo a través del sentimiento. Por esta razón la estética
A. se convierte en mediadora y posibilitadora de la relación hombre mundo
B. es ciencia de lo bello y permite al hombre refinar sus sentidos
C. se especializa en encontrar lo bello que hay en el mundo
D. habla de lo bello y refina la capacidad de juzgar eso bello del mundo
5. Aristóteles al concebir la retórica como arte, la separa de la lógica y de la dialéctica pero al mismo tiempo la
entiende vinculada a ellas. Afirma que está basada en principios lógicos y dialécticos que le permiten ser arte y la
señala como dominio específico no de lo verdadero sino de lo verosímil, de suerte que el orador debe sostener el pro
y el contra. Esta concepción de la retórica se explica, porque
1. la retórica requiere de la referencia específica a una vasta cultura filosófica
2. el orador posee un razonamiento que lleva de la retórica hacia la dialéctica
3. Aristóteles establece una distinción entre razonamiento dialéctico y razonamiento de mostrativo
4. la retórica se centra en el estudio de los temas del discurso y de los medios lógicos de persuasión
6. En la Grecia clásica, cuando alguien calificaba algo de bello, Sócrates buscaba precisión sobre la definición de
belleza de su interlocutor. Aunque el interlocutor solía poner ejemplos que ilustraran el concepto de belleza a Sócrates
le interesaba llegar al significado de lo "bello", a la esencia o forma de la belleza, a aquello que tenían en común todas
las cosas que llamamos bellas. De lo anterior se deduce que para Sócrates
A. la belleza de un objeto se relaciona con la esencia del mismo
B. el concepto de belleza es relativo porque se aplica a todo objeto sin excepción
C. los hombres atribuyen calificativos a los objetos sin conocer su significado
D. es el observador quien define la belleza de un objeto
7. Para Schopenhauer la más perfecta de las formas de arte es la música, en particular la música instrumental en la
cual se encuentra plasmada de manera perfecta la representación de la naturaleza, de manera que los tonos bajos
son la representación de las formas inferiores de vida y los tonos altos las formas más perfectas. De esta forma la
música cobra un especial sentido para el reconocimiento mismo de la vida, porque
A. la música instrumental es manifestación exacta de la voluntad de vivir
B. expresa la superioridad del hombre
C. se escapa a los límites de la palabra
D. Schopenhauer era amante de la música sinfónica instrumental 8. Schelling muestra cómo a través del arte se pone al descubierto el interior del filósofo, mostrando que en el arte y
en las creaciones artísticas tienen su encuentro la naturaleza y el espíritu, la ley y la libertad, el cuerpo y el alma, y
que el filósofo se descubre en el arte cuando
A. reconoce en lo bello la infinitud propia del alma
B. su obra lo lleva a la liberación total y a la participación de lo que traspasa los límites
C. se reconoce como creador de una obra que se constituye en símbolo del infinito
D. hace descender lo infinito a la finitud a través del símbolo
9. Para Descartes, la certeza en el conocimiento era fundamental, razón por la cual sometió al análisis de la razón no
sólo a la filosofía, ala lógica, a la física y a la psicología, sino también al arte. Por lo tanto, se puede afirmar que para
Descartes
1. el arte debía cumplir con las pruebas de la razón para demostrar su verdad
2. era necesario un análisis del arte para ver si su contenido era verdadero y esencial
3. los principios del arte eran absolutamente racionales e inamovibles
4. se debía realizar una crítica del arte para saber si era ciencia
10. En el siglo XVIII el "gusto " se convirtió en algo digno de atención y de preocupación pues se temía que el arte
quedara reducido a la simple opinión basada en lo ofrecido inmediata y exclusivamente por los sentidos y que por lo
tanto, se hiciera imposible emitir cualquier juicio objetivo sobre ella. De esta forma, una de las salidas que ellos
consideraron para esta cuestión fue
1. guiarse por los mismos principios de la física
2. buscar fundamentos racionales en el «gusto»
3. aclarar que el «gusto» es más que el simple sentido común
4. desechar del arte aquello que implique la individualidad humana
11. Algunos afirman que en los siglos XVII y XVIII, se creía que el arte y la estética gozaban de una condición interna
similar a la de la naturaleza, porque
1. el arte es imitación de la naturaleza y por lo tanto, se rige por leyes similares
2. las leyes de la estética también se subordinan a un único principio que es el de la imitación
3. el arte es obra humana y por lo tanto, se rige por los mismos principios que rigen la ciencia
4. para poder plasmar la complejidad de la naturaleza, es necesario conocer sus leyes
12. Según Hegel, el estudio de lo bello como objeto del arte es un estudio independiente del estudio de la naturaleza.
La creación artística no puede estudiarse como una rama de la ciencia natural. En otras palabras, la belleza artística
es independiente de la belleza en la naturaleza. De acuerdo con lo anterior, Hegel critica
A. la concepción según la cual el estudio del arte y el estudio de la naturaleza son independientes
B. todo intento de separar la estética de la ciencia natural
C. toda concepción que subordine el arte al estudio de la naturaleza
D. la concepción de belleza en el arte como algo independiente de lo bello natural
13. Para Marcuse, el lenguaje del arte busca transformar experiencias cotidianas mediante la representación que el
artista hace de su entorno. Así, el arte rompe con la concepción de la realidad y crea sus propios códigos, y, por ende,
su propia realidad. A partir de lo anterior, puede decirse que para Marcuse el lenguaje del arte
A. es un lenguaje autónomo, independiente de todo lenguaje que pretenda describir la realidad
B. es un lenguaje que depende de las formas tradicionales de entender la historia
C. el lenguaje del arte y el de la realidad son una sola cosa, razón por la cual el arte refleja la realidad
D. el arte tiene un lenguaje que depende de la concepción que se tenga de la realidad
14. Karl Philipp Moritz escribió en 1785 que lo bello tiene una finalidad interna que consiste en provocar placer por su
perfección. Esto quiere decir, que del mismo modo como a la técnica le corresponde una finalidad externa que es la
utilidad, las bellas artes tienen como objetivo último el placer. Según lo anterior
A. una obra de arte es perfecta cuando se percibe su imagen real
B. la contemplación de la belleza provoca un gozo profundo
C. se halla gozo tanto en lo bello como en lo útil
D. el arte viene dado por la imitación de la naturaleza que le sirve al hombre
15. Anthony Ashley Cooper, un representante de la estética empirista del siglo XVIII, considera que el artista tiene la
capacidad de penetrar en el ser más profundo de las cosas con el fin de plasmar su esencia en una obra artística. De
esta manera, lo bello sólo es percibido por el artista cuya alma entra en comunión con el espíritu del mundo. De lo
anterior se deduce que
A. la producción artística se basa en una verdad que va más allá de la sensibilidad
B. el autor reconoce el carácter objetivo y cognitivo de la experiencia de la belleza
C. la belleza es una idea falsa que nace de la relación con la naturaleza
D. para el artista es imposible ir más allá de la superficie sensible de las cosas
16. Lessing, filósofo alemán perteneciente al siglo XVIII, considera que las obras de arte son aquellas en las cuales el
artista se ha podido manifestar como tal, es decir, aquellas en las que la belleza ha sido para él su primera y última
intención. Todas las demás obras en las que se perciben huellas claras de convenciones religiosas no merecen este
nombre porque en ellas el arte ha trabajado como auxiliar de la religión. De lo anterior se deduce que
1. la práctica artística es posible cuando sólo se valoran cualidades individuales
2. el esteta debe trabajar sólo en virtud de sí mismo y de nada o nadie más
3. la representación de los objetos es fiel y subordinada a los objetos mismos
4. el autor rechaza la producción artística inspirada en la divinidad
17. En el pensamiento de Kierkegaard, la existencia se determina en el reconocimiento de tres estadios, a saber, el
estético, el ético y el religioso. Lo estético se refiere al estadio más bajo de los que pueden reconocerse en la
existencia, pues está totalmente alejado del estadio religioso o de la entrega. En el estadio estético, los hombres no
viven más que por el placer y por saciar su instinto. Por lo tanto, el seductor no es un hombre superior, ya que
A. toda su existencia gira en torno de lo que es aparente
B. la grandeza se da solamente en el movimiento de renuncia
C. el instinto cohíbe su desarrollo y le determina vitalmente
D. sólo puede reconocerse en lo que es puramente placentero
18. La estética nietzscheana tiene como particularidad una fascinación por la música. Por esta razón, se remite hasta
el culto de los griegos a Apolo y Dionisio. Nietzsche encuentra que en la tragedia se relacionan tanto el coro apolíneo
como la danza y arrebato jubiloso de lo dionisíaco. Desde este seguimiento del arte griego por parte de Nietzsche,
podemos afirmar que
A. la música a la que se refiere Nietzsche es el redescubrimiento de la tragedia griega en su esplendor
B. las artes, a los ojos de Nietzsche, han de recuperar la noción de belleza del arte hecho en Grecia
C. la forma en la que el artista ha de trabajar su arte es la revaloración del arte de la antigüedad
D. Nietzsche se declara admirador de la belleza presente en el arte de los griegos que aún se conserva
19. Para Sartre, la libertad humana es la facultad de hacer lo que uno quiera sin ninguna limitación. La libertad
formalmente no tiene ningún contenido determinante, no está sometida a ninguna necesidad o ley. Sin embargo,
Sartre afirma que la libertad es una condena, porque
A. la única forma de limitarla es haciendo una consideración formal de la norma
B. exige del hombre madurez frente a la forma en la que elige su modo de actuar
C. ella lleva la moralidad al establecimiento de los límites
D. es la necesidad de la autodeterminación y de la responsabilidad para actuar
20. La raíz griega “ethos” (de la cual proviene la palabra “ética”) y la palabra latina “mores” ( de la cual se origina el
término “moral”), se relacionan con las costumbres humanas. Sin embargo, debemos aclarar que con ello no se
precisa lo específico de la ética como disciplina filosófica y su diferencia con la moral. De esta forma, es importante
distinguir adecuadamente la Ética de la moral, porque
A. aunque la ética y la moral se ocupan de lo mismo, persiguen objetivos distintos
B. la moral hace parte de la reflexión Psicológica
C. la moral está dentro del campo de las decisiones individuales y la ética de las universales
D. tanto la ética como la moral se desarrollan en la historia humana
21. Aristóteles en su Ética nos enseña que la suma felicidad radica en la virtud, la cual consiste en vivir conforme a la
naturaleza humana. Las virtudes morales, que perfeccionan la voluntad, consisten en guardar el justo medio entre dos
extremos viciosos. Estas virtudes se adquieren por la práctica, así como los vicios. Aristóteles aplica estos postulados
éticos cuando plantea que
A. la valentía es la virtud entre la cobardía y la temeridad
B. la sociedad y su gobierno son instituciones naturales y no artificiales
C. el fundamento de la ley debe ser la naturaleza del hombre
D. las formas de gobierno deben buscar el bien del pueblo
22. Wittgenstein nos habla en algunos de sus trabajos acerca de la mística, que es el espacio de lo que está más allá
de lo que las palabras pueden expresar. Es en la mística en la que se encuentra el espacio de cercanía entre la ética y
la estética. Lo bello es lo que hace feliz, la vida feliz es buena y la infeliz es mala. Por lo tanto
A. solamente el hombre que alcanza la experiencia mística puede decirse un hombre feliz
B. cada hombre al momento que entra en contacto con la estética modera sus juicios
C. los hombres deben acercarse más a comportamientos reconocidos como responsables
D. las actuaciones éticas de los hombres están íntimamente ligadas con el placer estético
23. Frente a la figura del bailarín clásico, que en el salto se juega completamente su postura, imagen con la que
Kierkegaard ilustra a los existentes que se enfrentan al abismo, Nietzsche propone al bailarín del júbilo y la algarabía,
que representa el desorden y arrebato de la fiesta dionisiaca. En ambos pensadores la noción del baile ilustra
1. el salto, el ritmo, la locura, el florecimiento de la existencia y del existente
2. el desenvolvimiento de la existencia, entendida ésta como movimiento constante
3. respectivamente, el orden y el desorden como polos en los que se desenvuelve la tensión del existir
4. la representación del existente y del movimiento de la vida misma
24. Si bien Adorno afirma el carácter revolucionario del arte, también niega que el arte pueda actuar por la fuerza en el
cambio social. Adorno opina que el arte actúa de un modo más sutil, pues combate la violencia dando ejemplo de
delicadeza, inteligencia y sensibilidad en la construcción de sus objetos artísticos. De acuerdo con esto, es posible
pensar que en una obra de arte autentica es aquella que
A. invita a la gente a una acción revolucionaria capaz de derrocar al gobierno
B. estimula la reflexión y la capacidad de comprensión de los espectadores
C. introduce en el público ideas tendientes al reforzamiento del sistema económico vigente.
D. suscita estados de animo que se oponen a cualquier forma de brutalidad y de fanatismo
25. Para Nietzsche, la belleza no se define sólo por la armonía formal de una obra de arte, sino también por el efecto
benéfico que ejerce sobre la constitución física de quien contempla esa obra. Esto significa que cuando alguien
contempla un objeto bello su sensación de bienestar físico se incrementa, mientras que si contempla un objeto feo su
sensación de bienestar físico disminuye. De lo anterior se deduce que las obras de arte
A. encuentran su concepto en la armonía que integra sus elementos
B. tienen un componente espiritual y uno sensorial que actúan simultáneamente
C. mantienen la calidad de vida de los artistas contemplativos
D. crean un espacio de bienestar material determinado por su valor económico
26. La estética, en el sentido de discurso filosófico aplicado al arte y a sus relaciones con el bien y el mal, es decir,
aplicado a su finalidad, se remonta a Platón. Pero gracia a Croce, tiende a desarrollarse como disciplina autónoma. De
lo anterior podemos deducir que la estética como discurso filosófico ha evoluciona, porque
A. el arte ha sido abordado desde diferentes corrientes filosóficas
B. sus problemas han sido separados de otras problemáticas filosóficas
C. el pensamiento filosófico hace referencia a los tratados estéticos
D. la estética como finalidad ha buscado encontrar el sentido de la vida
27. En la Apología, Platón afirma que el poeta es un “inspirado¨, escribe bajo la influencia del “entusiasmo¨ cuando un
dios habita en él, sin esa inspiración es incapaz de encontrar los bellos acentos que tanto conmueven al auditorio. Los
poetas en ocasiones, inspirados por un dios destilan en sus obras sabiduría, sin que sus autores, simples
amanuenses del dios, lo hayan poseído. De acuerdo con lo anterior se puede entender que
A. la poesía y la retórica al ser juzgadas en el terreno de lo ético y lo moral carecen de utilidad para el
hombre
B. lo admirable de la poesía sólo esta en himnos a dioses, en elogios a grandes hombres y en odas y cantos
heroicos
C. los oyentes se equivocan, si reconocen al poeta como sabio porque el saber es propiedad de la divinidad
D. la verdadera sabiduría y belleza se encuentra en una realidad suprema ajena a cualquier manifestación
humana
28. Giordano Bruno sostiene que lo que se entiende por bello depende de la apreciación particular del individuo.
Incluso sus valoraciones estéticas pueden variar según los cambios de su estado anímico. De lo anterior se deduce
que
A. la psicología demuestra la imposibilidad del arte y la inexistencia de la belleza.
B. lo bello carece de una significación única válida para todos los seres humanos.
C. la psicología puede definir la belleza a partir del análisis del individuo.
D. lo que se conoce como belleza es simplemente un estado psicológico.
29. Para Adorno, las creaciones artísticas son importantes en la medida en que le abren los ojos a las personas y les
hacen ver aspectos de la realidad a los que nunca habían puesto atención. Asimismo, Adorno considera que las obras
son revolucionarias porque cuestionan al sujeto y le hacen reconocer la
situación de esclavitud disfrazada en la que se encuentra al interior de las relaciones económicas capitalistas. Esta teoría estética es justa con las obras de arte, ya que reconoce que ellas no son únicamente una fuente de placer sino que son también y ante todo
1. medios comunicativos diseñados para enseñar y entretener al mismo tiempo.
2. herramientas que pueden contribuir en el desarrollo hacia una sociedad más equitativa.
3. creaciones que amplían el horizonte de posibilidades vitales de las personas.
4. objetos que refuerzan la rentabilidad de las relaciones de intercambio en el capitalismo.
domingo, 12 de agosto de 2012
20
Bertrand Russell, filósofo y activista social
Bertrand Russell fue una de las figuras más destacadas y
conocidas del siglo xx. No sólo como filósofo, sino también como
activista de causas políticas. Fue uno de los personajes de mayor
proyección pública que ha dado este ámbito más bien marginal de la
filosofía. Bertrand ArthurWilliam Russell, tercer conde de Russell y
vizconde de Amberlit, nació en Gales, Gran Bretaña, en 1872. Fue
nieto de uno de los grandes ministros de la reina Victoria.
1
Pese a su
origen aristocrático, cultivó una personalidad cercana a los problemas
sociales de la época. Desde un principio se sintió motivado a
intervenir y a mostrar su punto de vista frente a una serie de
problemáticas, como, por ejemplo, la de las guerras. Su oposición a la
Primera Guerra Mundial hizo que pasara una temporada en la cárcel.
Tampoco tuvo problemas en sentarse en medio de la calzada, junto a
jóvenes rebeldes, para condenar la participación de Estados Unidos
enVietnam, o contra la proliferación de armas nucleares. A pesar de
esta actividad pública, su obra específicamente filosófica, centrada en
el estudio de las matemáticas, no es fácil y sencilla de entender. Junto
con Alfred North Whitehead,
2
otra de las grandes figuras del
pensamiento anglosajón de la época, escribió un libro llamado
Principia mathematica, que trata de establecer los principios lógicos
de todo el conocimiento matemático. Esos trabajos, junto a sus
reflexiones sobre el atomismo lógico, y los principios mismos de una
filosofía realmente científica y no idealizante, son para consumo de
238
LA AVENTURA DE PENSAR
UNA EDUCACIÓN ARISTOCRÁTICA
Tuve contacto por primera vez con Russell a través de su libro La
sabiduría de Occidente, un resumen con numerosas ilustraciones de su
Historia de la filosofía occidental que me regalaron mis padres en los
últimos cursos de bachillerato. En esa obra aprendí una serie de nom-
bres prestigiosos —como Spinoza, Wittgenstein o Heidegger— y
perdí el miedo a los razonamientos de los grandes teóricos, no porque
fuese capaz de comprenderlos plenamente, sino porque el grato estilo
de Russell me hizo suponer que no me estaban del todo vedados. En
lugar de comenzar por un libro que me expulsara de la filosofía, como
habrían conseguido tantos, me inicié con uno que me acogió a ella
sonriendo maliciosamente. Eso es algo por lo cual uno siempre puede
estar agradecido.
Bertrand Russell perdió muy tempranamente a sus padres, quienes
habían expresado el deseo de que en caso de su fallecimiento el joven
Bertrand y sus hermanos fuesen educados por algunos amigos de la
familia, entre ellos el filósofo John Stuart Mili,
3
o sus descendientes.
Fue, sin embargo, la abuela de Bertrand la que se hizo cargo y tuvo
una gran influencia durante toda su infancia. Russell no fue enviado a
colegios, sino que recibió instrucción de preceptores e institutrices,
principalmente francesas y alemanas, de modo que en su adolescencia
ya hablaba con fluidez esos dos idiomas. A los once años se sintió
impactado por los principios de geometría de Euclides,
4
y a partir de
entonces mostró una gran inclinación por las matemáticas y la lógica.
A los dieciocho años ingresó en la Universidad de Cambridge para
estudiar ciencias formales. En aquella época Cambridge estaba bajo la
influencia de la filosofía hegeliana. En un principio, Russell aceptó
esta tradición, pero a partir de 1898 comenzó a reaccionar en contra,
en principio porque ese pensamiento no le permitía avanzar en la
fundamentación de las matemáticas, cuestión que estaba entre sus más
urgentes inquietudes intelectuales. Por otra parte, tomó conciencia de
que una perspectiva idealista y monista era contraria a la creencia del
sentido común de que el mundo está compuesto por múltiples
individuos separados y a la vez relaciona-
239
BERTRAND RUSSELL
dos entre sí. En su cruzada antiidealista, Russell encontró un aliado
incondicional y un amigo fiel en su condiscípulo George Edward
Moore,
5
autor de varios libros importantes, entre los que cabe men-
cionar Defensa del sentido común y Principia ethica. En su reacción
contra el idealismo, Russell y Moore cayeron, como ellos mismos des-
pués reconocieron, en el opuesto, es decir, en un realismo extremo.
Gran parte de la filosofía madura de Russell cuestionará esa posición.
En 1900, Russell publicó Exposición crítica de la filosofía de Leibniz,
donde afirmó que la metafísica occidental, basada en las categorías de
sustancia y atributo no era más que un reflejo, en cierto sentido
implícito, de la estructura proposicional con su sujeto y su predicado.
Este descubrimiento alentaría sus posteriores investigaciones
filosóficas. En 1903 publicó Los principios de la matemática. En los
años siguientes, como ya he dicho, acometió, junto con Whitehead, el
intento de fundar sistemáticamente la matemática pura a partir de la
lógica. El resultado fueron tres volúmenes publicados entre 1910 y
1913 bajo el título Principia mathematica. Esta obra fue el origen de
la matemática moderna, junto con la de otros investigadores como
George Boole,
6
Giuseppe Peano,
7
David Hilbert
8
y Gottlob Frege,
9
de
quien estudió su obra, todavía revolucionaria y muy poco conocida en
aquel momento, a comienzos de siglo xx. Frege proponía una
posibilidad de comprensión de las matemáticas convirtiendo los
números en clases. Cada uno de los números sería una clase de obje-
tos, es decir, de 5, 6, 8,10, o de lo que fuese.Y a partir de esa des-
cripción por clase convertía a la matemática en una gran estructura
lógica. Pero Russell descubrió una contradicción, una dificultad in-
salvable, que se remontaba casi a los comienzos de la filosofía cuando
se conoció el célebre dilema de Epiménides. Nacido en Creta,
Epiménides decía: todos los cretenses son mentirosos. Si decía la ver-
dad —todos los cretenses son mentirosos— estaba contradiciéndose
porque él mismo era un cretense. Si estaba diciendo una mentira, en-
tonces no era cierto que todos los cretenses fuesen mentirosos. De
donde se deduce —y éste es el tema de la paradoja— que tanto si es-
taba mintiendo como si no lo hacía, no era cierto que todos los cre-
tenses fueran mentirosos. Esta paradoja del mentiroso muestra un
240
LA AVENTURA DE PENSAR
problema que también se aprecia en la lógica de clases. Según parece,
hay clases de objetos que se contienen a sí mismos, por ejemplo la
clase de todas las clases a su vez es una clase. Pero, en cambio, hay
otras clases que no se contienen a sí mismas. Las clases de todos los
perros no es un perro, por ejemplo. Entonces, dice Russell, esto en-
cierra una contradicción semejante a la de Epiménides, porque si
considero la clase de todas las clases que no se contienen a sí mismas,
encuentro que esta clase o bien se contiene a sí misma y entonces
contradice su propia constitución (porque esa clase sólo ha de estar
constituida por clases que no se contengan a sí mismas), o bien no se
contiene a sí misma y entonces también contradice su constitución
(porque esa clase debe incluir a todas las clases que no se contienen a
sí mismas). De modo que en ambos casos de alguna forma también se
cae en la paradoja del cretense. Este dilema le llevó a Russell a es-
tudiar y a proponer la posibilidad de una teoría de los tipos lógicos,
que permite percibir con claridad que el problema surge del plan-
teamiento mismo y no de algún dato más o menos ambiguo o falso. Lo
que viene a decir esa teoría de los tipos lógicos es que ninguna clase
puede ser miembro de sí misma, porque los constituyentes de una
clase son de un tipo lógico inferior a la clase. En consecuencia, la
clase de todas las clases es una clase, sí, pero de otro tipo que las
clases que la integran, y no puede confundirse o mezclarse con ellas.
Russell complementó esta teoría con la de las descripciones, que tiene
que ver con el tipo de problemas en los que la forma gramatical de una
proposición produce confusión respecto de su sentido. Por ejemplo,
atribuyendo predicados a una entidad inexistente, como cuando digo
«El actual rey de Francia es calvo», enunciado significativo pero falso,
pues según la teoría de las descripciones puede analizarse así: «Existe
un x tal que x es rey de Francia y x es calvo», y resulta obvio que
ningún x cumple actualmente la primera condición. Dicho de otro
modo: la forma gramatical es engañosa y sugiere que «El actual rey de
Francia» es el sujeto del cual se predica la circunstancia de ser calvo,
pero en realidad el sujeto es x, de quien se predican tanto el ser rey de
Francia como ser calvo. Por lo tanto, la teoría de las descripciones y la
teoría de los tipos lógicos surgen ante dife-
241
BERTRAND RUSSELL
rentes problemas y tienen aplicaciones también diferentes, pero sin
embargo convergentes. En ambos casos, resulta evidente que las
paradojas surgen de la naturaleza confusa del lenguaje cotidiano y
desaparecen si ese lenguaje ordinario se traduce lógicamente.
UNA ACTIVIDAD INCANSABLE
En los años previos a la Gran Guerra, Russell publicó varios
libros importantes, entre ellos Los problemas de la filosofía y Nuestro
conocimiento del mundo exterior. En estas obras fundó la corriente
filosófica llamada empirismo lógico. A pesar de ser un aristócrata y un
intelectual destacado, no dudó en defender una posición radicalmente
pacifista ante la Primera Guerra Mundial, lo que le valió conocer las
cárceles de Su Graciosa Majestad. Mientras estuvo en prisión escribió
su Introducción a la filosofa matemática. Finalizado el conflicto bé-
lico, visitó la Unión Soviética y China, presentando luego sus obser-
vaciones y críticas en sendos libros. Por esos años publicó también su
Análisis de la mente, obra en la que propuso que así como hay una
causalidad eficiente, propia de los fenómenos físicos, hay también una
causalidad mnémica, característica de los fenómenos mentales.
Después de la Primera Guerra Mundial, la lectura y discusión de
la obra Tractatus logico-philosophicus de su ex alumno y colega,
Ludwig Wittgenstein, llevó a Russell a reformular su filosofía como
«atomismo lógico». Esta denominación expresa la posición metafísica
de Russell, según la cual la realidad está compuesta de hechos ya no
ulteriormente analizables y que corresponden a los datos sensoriales
puros y a propiedades de dichos datos sensoriales, los cuales se rela-
cionan lógicamente.
Bertrand Russell tuvo, en varios campos, opiniones que resultaron
provocadoras en su época, y probablemente hoy nos parezcan casi
ingenuas, ante la evolución de los tiempos y las costumbres. En la
educación, por ejemplo, fundó una especie de escuela libérrima en la
que los niños no eran sometidos a ningún tipo de coacción dis-
ciplinaria, y en la que se intentaba utilizar la espontaneidad de los
242
LA AVENTURA DE PENSAR
alumnos, incluso hasta extremos grotescos en algunas ocasiones. En
materia de educación religiosa y moral, Russell decía: «No puedo
aceptar ese punto de vista de los políticos que, incluso si no hay Dios,
consideran deseable que la mayoría de la gente sea creyente porque tal
creencia anima a una conducta virtuosa». Para el pensador gales, en lo
referido a los niños: «Muchos librepensadores adoptan esa actitud:
¿cómo puede uno enseñar a los niños a ser buenos, preguntan, si no se
les enseña religión? ¿Y cómo les vamos a enseñar a ser buenos,
respondo yo, si habitual y deliberadamente se les miente acerca de un
asunto de la mayor importancia? ¿Y cómo puede ninguna conducta
genuinamente deseable necesitar creencias falsas como motivo? Si no
tenéis argumentos válidos a favor de lo que consideráis "buena"
conducta, lo que falla es vuestra concepción de lo bueno.Y en
cualquier caso, suele ser la autoridad paterna más que la religión lo
que influye en la conducta de los niños». Para Russell, lo que la
religión consigue proporcionar a los niños, en la mayoría de los casos,
son ciertas emociones, no directamente ligadas a las acciones y a
menudo poco deseables. Según Russell, esas emociones indi-
rectamente «tienen efectos sobre la conducta, aunque en absoluto los
efectos que los educadores religiosos aseguran desear... Hasta donde
yo recuerdo, no hay ni una palabra en los Evangelios en elogio de la
inteligencia; y en este aspecto los ministros de la religión siguen la
autoridad evangélica mucho más de cerca que en otros casos. Debe
reconocerse que esto es un serio defecto de la ética que se enseña en
los centros educativos cristianos».
Por otra parte, fue un decidido partidario de lo que llamaríamos
hoy la liberación sexual. Tiene una obra célebre sobre estas cuestiones
titulada Matrimonio y moral. Russell planteaba que lo que dos per-
sonas hicieran de mutuo consenso y que les pareciera placentero es-
taba bien, y que lo que hicieran —fuese lo que fuese— para ser felices
debía ser respetado, siempre que no dañara a terceros. Esto incluía
optar por relaciones que no se ajustaran a la tradicional institución
matrimonial, o experimentar diversas variantes. Esto, unido a que
Russell se casó varias veces en su vida y tuvo fama de mujeriego —
fueron conocidos sus amoríos con esposas de colegas y de im-
243
BERTRAND RUSSELL
portantes aristócratas y políticos, así como con numerosas y efímeras
jovencitas deslumbradas por su fama y su intelecto—, lo dotaba de un
perfil verdaderamente terrible. En una ocasión cuando quiso ir a dar
clases a la Universidad de Nueva York, las autoridades tras un célebre
proceso le negaron el permiso y lo rechazaron como profesor porque,
aseguraban, era una mala influencia y podía corromper a la juventud.
Russell, además, fue uno de los pocos pensadores que se han atrevido
a escribir directamente en contra de las creencias religiosas,
explicitando su pensamiento en sus obras. Una de ellas tiene un título
que lo dice todo, Por qué no soy cristiano. Ese título, que es casi más
conocido que la obra misma, dio lugar también a una enorme cantidad
de debates y de enfrentamientos, porque algunos consideraban que se
había ido muy lejos, que se estaba atacando las bases mismas de la
sociedad.
EL TRIBUNAL RUSSELL
Después de la Segunda Guerra Mundial, Rusell, fervientemente
antinazi, publicó algunos títulos notables para la problemática filosófica,
entre ellos Significado y verdad y El conocimiento humano, su alcance
y sus límites, y otros de divulgación científica.
Bertrand Russell vivió una vida muy larga. Murió a los noventa y
ocho años de edad. Era adorado por algunos y detestado a muerte por
otros. Vivió lo suficiente incluso para fundar el Tribunal Russell, un
lugar donde estuvieron figuras tan prestigiosas como Jean-Paul Sartre,
Simone de Beauvoir, Ken Coates,
10
Ralph Schoenman,
11
James
Baldwin,
12
entre otros. Allí se juzgó nada más y nada menos que a
Estados Unidos por los crímenes que había cometido en la guerra
deVietnam, se cuestionó la carrera armamentista y atómica y fue una
fuente de escándalos y de discusiones acaloradas en todo el mundo.
Según Russell: «La única cura definitiva de la guerra es la crea-
ción de un Estado mundial o Superestado, lo bastante fuerte para de-
cidir, mediante la ley, en todas las disputas internacionales.Y un Es-
244
LA AVENTURA DE PENSAR
tado mundial es sólo concebible después de que las distintas partes del
mundo se hayan relacionado tan íntimamente que ninguna de ellas
pueda ser indiferente a lo que ocurra en las otras».
Si bien recibió el premio Nobel de Literatura en 1952, hasta ese
momento no había escrito ninguna obra literaria, sólo ensayos. En
adelante, sí hizo un pequeño escarceo con la literatura y dio a conocer
algunos relatos. Los ensayos de Russell, extraordinariamente sen-
cillos, tienen un inglés elegante y preciso. En ocasiones es muy di-
vertido porque siempre utiliza un humor y una ironía que hizo que
algunos le llamaran elVoltaire del siglo xx.Tiene mucho de voltai-
riano en su falta de respeto y en su manejo del genio y la malicia.
Quien quiera comprobarlo no tiene más que abordar su Historia de la
filosofía occidental, que se lee de una manera muy grata. No es un
dechado ni un prodigio de exactitud o de rigor, a pesar de que tiene
observaciones muy agudas sobre muchos filósofos. Pero es una obra
extraordinariamente entretenida y hace que uno, leyendo la vida de
grandes filósofos, pueda reírse a veces a carcajadas.
Su visión sobre el destino del hombre queda explícita en uno de
sus textos, cuando dice: «Unido con sus semejantes por el más fuerte
de todos los vínculos, el de un destino común, el hombre libre
encuentra que siempre lo acompaña una nueva visión que proyecta
sobre toda tarea cotidiana la luz del amor. La vida del hombre es una
larga marcha a través de la noche, rodeado de enemigos invisibles,
torturado por el cansancio y el dolor, hacia una meta que pocos
pueden esperar alcanzar, y donde nadie puede detenerse mucho
tiempo».
Después añade: «Uno tras otro, a medida que avanzan, nuestros
cantaradas se alejan de nuestra vista, atrapados por las órdenes
silenciosas de la muerte omnipotente. Muy breve es el lapso durante el
cual podemos ayudarlos, en el que se decide su felicidad o su
miseria. ¡Ojalá nos corresponda derramar luz solar en su senda,
iluminar sus penas con el bálsamo de la simpatía, darles la pura alegría de
un afecto que nunca se cansa, fortalecer sus ánimos desfallecientes e
inspirarles fe en horas de desesperanza».
245
BERTRAND RUSSELL
EL LEGADO DE UN PROVOCADOR
Russell fue una figura extraordinaria, el
último gran intelectual
público. Se constituyó sin imposiciones como un
referente moral y po-
lítico para varias generaciones de pensadores. En
realidad, la mayoría
de los puntos de vista de Russell sobre la
religión, el matrimonio, el
poder, la organización social, incluso respecto a
la propia educación,
podemos compartirlos o no, pero hoy son
formas de ver comunes,
formas de ver corrientes. Lo único que hizo él
fue adelantarse a su
tiempo y sobre todo explicar de una manera muy
sencilla, clara, a ve-
ces simplificadora, estos puntos de vista y
difundirlos y hacerlos pú-
blicos ante la gente. Ése fue su encanto, ésa fue
su fuerza y ésa fue en
su momento también la causa de que
pareciera tan terriblemente
provocador; incluso —aunque muchas veces pudo
equivocarse o pudo
exagerar algunas posiciones— todavía, de alguna
forma, sigue siendo
una figura tutelar a rescatar en el turbulento siglo xx.
15
Friedrich Nietzsche y la filosofía del martillo
En nuestros días, la mayoría de los filósofos se dedican
profesionalmente a la docencia. Sin embargo, a lo largo de la historia
ha habido muchos pensadores que no fueron profesores de filosofía.
Se trata en algunos casos de intelectuales que no han sido académicos,
y que carecen de una obra docente. Uno de los nombres destacados
que la Academia ha tardado en reconocer como importante es el de
Friedrich Nietzsche, quien se dedicó, en primer lugar, a la filología,
disciplina en la que destacó, siendo discípulo y amigo de algunos de
los filólogos más importantes de su época, tales como Friedrich Wil-
helm Ritschl
1
y Erwin Rohde.
2
A lo largo de su vida, escribió una obra
extremadamente personal, que comenzó con una novedosa y polémica
interpretación del mundo antiguo y de la cultura griega clásica y que
lo condujo a la crítica radical del cristianismo y del humanismo
positivista de su época.
3
Nietzsche fue, inicialmente, seguidor de la obra de Arthur Scho-
penhauer, de quien toma la imagen del cosmos como voluntad que
lucha por desear, por extenderse, que arrolla todo a su paso y que no
surge de una razón organizadora, sino más bien del impulso ciego.
Pero, a diferencia de Schopenhauer, que ve esto como una especie de
dolor, Nietzsche considera que sí hay sufrimiento pero también hay
alegría, una profunda exaltación. Schopenhauer ve el juego de la vo-
luntad desde el individuo y constata que la voluntad se vale de él para
sus propios fines y luego lo aplasta sin miramientos. El resultado es un
irrenunciable pesimismo: la vida es dolor porque es deseo; y el deseo
tiene como únicos destinos la insatisfacción o el hastío.
186
LA AVENTURA DE PENSAR
Nietzsche, en cambio, considera que el yo es una ilusión y
entonces adopta un punto de vista descentrado para contemplar el
juego que eternamente fluye de las fuerzas que componen la voluntad de
poder. Este juego se le aparece, pues, como gozoso. Para
Schopenhauer la voluntad es una —es la cosa en sí que el universo es—
, mientras que para Nietzsche no hay más que infinitas y fugaces
puntuaciones de voluntad, cuyas tensiones y choques son las que
constituyen toda entidad perceptible o pensable.
Nietzsche cumplió y superó la profecía de Schopenhauer. Vio ese
mundo que regresa, ese girar de los eones,
4
de los deseos, de los
impulsos humanos. Pensaba que de todo eso podemos ir obteniendo una
superación y una exaltación. Para él, la visión cósmica de la danza del
devenir es motivo de celebración.
CRIADO ENTRE MUJERES Y SIN SALUD
Nietzsche nació en Rócken, Sajonia, en 1844. Huérfano de padre
desde los cinco años, se crió con su abuela, su madre, su hermana y
dos tías. Estudió en el Gymnasium de Naumberg y, luego, en el fa-
moso internado de Pforta.
5
De aquellos años juveniles datan las pri-
meras evidencias de su precaria salud. Según los registros del inter-
nado, Friedrich iba frecuentemente a la enfermería por diversas
causas: dolores de cabeza, malestares estomacales, vómitos y diarreas,
mostrando una fragilidad que sería una característica de toda su vida.
Más tarde profundizó sus estudios de filología en la Universidad de
Berlín y en la de Leipzig. En 1869 fue nombrado profesor de filología
clásica en la Universidad de Basilea. Al estallar la guerra franco-
prusiana
6
se incorporó como enfermero al ejército alemán, aunque sus
habituales problemas físicos le impusieron el regreso a tareas aca-
démicas. En Basilea, conoció al compositor Richard Wagner,
7
quien
ejerció una enorme influencia sobre él. Nietzsche entendía que
Wagner representaba la renovación de la cultura alemana. No es ex-
traño, pues, que la primera obra del filósofo, El origen de la tragedia
en el espíritu de la música, tuviera la intención de justificar las
concepcio-
187
FRIEDRICH NIETZSCHE
nes dramáticas wagnerianas. Sin embargo, la posición de Nietzsche
respecto de Wagner fue cambiando. A medida que su pensamiento y
su vida fueron desplegándose, Nietzsche adoptó claras tomas de po-
sición frente a su cuñado Bernhardt Fórster, antisemita y negrero,
8
contra Wagner, y ante el nacionalismo y militarismo prusiano. En ese
sentido, fue un decidido europeísta y cosmopolita. Tuvo una actitud
agresiva y definida, además, contra la burocracia universitaria. Incluso
cuando debemos calibrar el alcance de sus afirmaciones teóricas
principales, son bastante clarificadoras, cuando analizamos su oposi-
ción respecto de la pena de muerte, los procedimientos carcelarios
demasiado rigurosos de su época y su permanente desdén por la falta
de veracidad e hipocresía. El origen de la tragedia en el espíritu de la
música es el libro con el que finaliza su carrera como filólogo clásico
y con él se verifica la primera etapa del desarrollo de la filosofía
nietzscheana.
UN INCOMPRENDIDO
Los colegas de Nietzsche no supieron comprender que el análisis
que presentaba no era en modo alguno filológico, sino puramente
filosófico. En El origen de la tragedia en el espíritu de la música,
Nietzsche presenta la tensión entre un principio apolíneo, que rige las
formas, las apariencias, la claridad, y un principio dionisíaco, que ex-
presa el verdadero fondo de la realidad, la exaltación de las pasiones,
la embriaguez, la vida misma. Así, en la tragedia, el artista proporcio-
na un consuelo, mediante bellas formas, frente a lo puramente dio-
nisíaco, amenazante y disolvente. Pero la tragedia entra en crisis en el
siglo v a.C. según Nietzsche, en virtud del optimismo racionalista,
representado por Sócrates y Eurípides.
9
Entre 1873 y 1876, Nietzsche
publicó cuatro artículos reunidos bajo el título de Consideraciones
intempestivas, donde hace una crítica radical de la cultura, calificando
a ésta de estéril y contraria a la vida.
En 1878 apareció Humano, demasiado humano, que abre la
segunda etapa del pensamiento nietzscheano, en la que él se aparta de
sus
188
LA AVENTURA DE PENSAR
influencias iniciales y adopta una postura de rechazo de muchas de sus
anteriores opiniones, como, por ejemplo, las que había expresado
sobre Schopenhauer —reflejadas en la separación de lo dionisíaco y lo
apolíneo— y Wagner. En esa época abandonó la docencia univer-
sitaria y conoció a Lou Andreas von Salomé,
10
que fue el gran amor
de su vida. Junto con un amigo común, el poeta Paul Rée,
11
decidieron
vivir juntos en una especie de comunidad que resultó bastante
escandalosa para la época. La convivencia duró pocos meses y la
experiencia fracasó.
En 1881, Nietzsche publicó Aurora y un año más tarde La gaya
ciencia, obra que anunció la que sería la tercera etapa de la filosofía
nietzscheana, ya no simplemente crítica sino fuertemente afirmativa.
De esta manera no sólo puso el acento en destruir errores —Nietzsche
llama a ese momento «filosofía del martillo»—, sino en señalar una
filosofía que tenía como objetivo, en cambio, proponer nuevas
verdades. Nietzsche parece haber comprendido que la mera crítica no
afirma nada y que para afirmar es necesario asumir un momento
constructivo.
LA TRAMPA DE LOS DÉBILES
Uno de los aspectos más polémicos y por supuesto más sugestivos de
la obra de Nietzsche es el referido al tema de la moral, o, para utilizar
sus propias palabras: «una especie de psicología y genealogía de la
moral». En contra de las ideas cristianas que indican que los débiles
llegarán al cielo, y que la fuerza o la arrogancia son elementos negativos,
Nietzsche no acepta como virtudes positivas que debamos ser humildes o
que tengamos que apoyar a los más pequeños. Su pensamiento intenta
desenmascarar una trama que han ido inventando los débiles como
legitimación de su resentimiento contra los fuertes. Los enfermos y
los incapaces han generado un pensamiento segregador diciendo
que los que triunfan, los más fuertes, arrogantes y brillantes, son malos:
una especie de satanes.
189
FRIEDRICH NIETZSCHE
En palabras de Nietzsche: «El prójimo alaba el desinterés porque
recoge sus efectos. Si el prójimo razonase de un modo desinteresado,
rehusaría esa ruptura de fuerzas, se opondría al nacimiento de
semejantes inclinaciones y afirmaría ante todo su desinterés,
designándolas precisamente como malas. He aquí indicada la
contradicción fundamental de esta moral, hoy tan en boga: ¡los
motivos de esta moral están en contradicción con su principio!».
El pensador asegura que lo que le sirve a esta moral para su
demostración es refutado por su propio criterio de moralidad. Dice: «El
principio: "Debes renunciar a ti mismo y ofrecerte en sacrificio", para
no refutar su propia moral, no debería ser decretado sino por un ser
que renunciase por sí mismo a sus beneficios y que acarrease quizá,
por este sacrificio exigido a los individuos, su propia caída. Pero
desde el momento en que el prójimo (o bien la sociedad) recomienza a
causa de su utilidad, el principio contrario: "Debes buscar el provecho,
aun a expensas de todos los demás", es puesto en práctica y se predica a la
vez un debes y un no debes».
Por otra parte, asegura: «En el fondo de toda recomendación moral
altruista late el rebosantemente utilitario —y egoísta, por tanto— ¿qué
pasaría si todos hicieran lo mismo? De tal modo que quien se ha dado
cuenta de esto, es decir, de la intrínseca falsedad —o aún mejor
imposibilidad— del altruismo, pero por otra parte ha sido educado en la
ecuación altruismo-moralidad, egoísmo-inmoralidad, pierde toda razón y
aun toda sensibilidad para la exigencia moral».
Nietzsche apunta a que las razones del altruismo no son altruistas: el
altruismo es posible, pero siempre desde un egoísmo u otro. O sea, que el
razonamiento moral no puede ser intrínsecamente distinto del
razonamiento estratégico.
EL ANTICRISTIANISMO
Nietzsche corrige la exhortación cristiana en su anticristiano Así
habló Zaratustra, diciendo: «¡Amad siempre a vuestros prójimos igual
que a vosotros, pero sed primero de aquellos que asimismo se aman,
190
LA AVENTURA DE PENSAR
que aman con el gran amor, que aman con el gran desprecio!». Nunca
fue menos anticristiano que en esta frase, o quizá nunca más
inteligente e irrefutablemente anticristiano...
Este pensamiento anticristiano que recupera, además, una visión
pagana de que lo importante es no sólo que la masa viva bien, sino
que haya individuos superiores, que vayan alcanzando lo mejor, la
experiencia, la dureza espiritual, el arrojo, y que vayan mirando las
cosas tal como son sin complacencias ni compasiones, este plantea-
miento es situado por Nietzsche en un terreno más espiritual que el de
la lucha por el poder fáctico. Esta posición, por supuesto, da origen a
algunas repercusiones que a nosotros nos recuerdan otras cosas. La
idea de arrogancia, de la fuerza, de la imposición, nos suena a lo que
fueron luego los nazismos y los fascismos europeos, sobre todo
cuando la obra de Nietzsche cayó en manos de su hermana, quien, de
algún modo, le dio un sesgo pronazi hasta tal punto que Adolf Hitler
visitó la casa museo del filósofo y usó su figura para sus propios fines.
Por supuesto, sería injusto decir que Nietzsche era algo así como un
protonazi. Por ejemplo, era profundamente contrario al antisemitismo.
Discrepaba en muchos puntos fundamentales de lo que luego fue el
nazismo. El nazismo es una teoría política basada en una doctrina
racial que propugnaba la superioridad incuestionable de un
determinado grupo étnico, al que llamaba «ario». Nada de esto tiene
lugar en la filosofía de Nietzsche. Tampoco hay en ella ningún
principio de «pureza de la sangre» ni, en general, nada que justifique
la aniquilación de otros grupos étnicos o sociales considerados
inferiores. El superhombre de Nietzsche no es el matón del barrio, y el
hombre superior del nazismo sí lo es. Pero es verdad que hay algo
peligroso en esa ruptura excesivamente arriesgada, en esa
transvaloración de la moral, de aquello que se pretende poner por
encima y que estuvo por debajo durante tantos siglos. También es un
riesgo querer recuperar la fuerza y la insolidaridad individual frente al
mundo de armonías, de consuelos y apoyos a los débiles, que ha sido
siempre el planteamiento moral habitual. Es una apuesta arriesgada y
por eso tiene efectos a lo largo del tiempo también discutibles.
191
FRIEDRICH NIETZSCHE
ASÍ HABLÓ ZARATUSTRA
Entre 1883 y 1885, Nietzsche publicó por entregas Así habló
Zaratustra. Sus trabajos previos lo habían llevado a la denuncia del
agotamiento de la civilización europea, judeocristiana, agotamiento
que se resumía en la expresión «Dios ha muerto», planteada en el libro
tercero de La gaya ciencia. El descubrimiento de la muerte de Dios,
según Nietzsche, nos pone frente al fenómeno del nihilismo.
12
Pero
ahora se plantea que esa muerte de Dios es también la más asombrosa
posibilidad de crear, más allá de todo límite, en la apertura de un
horizonte infinito. En Así habló Zaratustra aparecen, por eso, los
temas característicos de la tercera etapa del pensamiento de Nietzsche.
Esto es: la voluntad de poder, el superhombre y el eterno retorno de lo
mismo. Al hablar de «voluntad de poder», Nietzsche señala que no
debe concebirse como un trasmundo, al estilo de la «Voluntad» de
Schopenhauer, con un cierto estilo metafísico. Para Schopenhauer, la
Voluntad es el Uno-Todo que subyace debajo de los fenómenos, de las
representaciones. Es la sustancia irracional de todo cosmos pensable.
Es, en fin, la cosa-en-sí que se realiza en nosotros y de la que somos
parte, al igual que todo ente particular. En cambio, según Nietzsche, la
voluntad del poder debe ser pensada, como ya he indicado, como una
multiplicidad de puntuaciones dinámicas que constituyen todo.
Representa el enigma de las pulsiones y expresa una afirmación
radical de la vida, la misma que, pese a todo, aparece en la figura del
superhombre y en la doctrina del eterno retorno.
Nietzsche piensa hasta sus últimas conclusiones el
descoyuntamiento sufrido por el hombre entre el Renacimiento y el siglo
xix, y su pérdida irreversible de sustancia mítica. Ante los hombres
marchitos que padecen el crepúsculo de los grandes principios
tradicionales del conocimiento, la política, la psicología y la ontología —
la cuádruple muerte de Dios— como la más cómoda y amodorrante de las
anemias, Nietzsche abre paso a un sujeto que obtendrá su nuevo sentido
de lo humano de esas mismas carencias, pero vividas con inventivas,
sin nostalgias ni remordimientos. Ese sujeto es algo más
192
LA AVENTURA DE PENSAR
hombre y no simplemente algo más que hombre; ha ido más allá de la
humanidad clásica, pero en el camino de adentramiento en la in-
manencia humana no hace al vértigo de nuevo trascendente de otra
impersonalidad nihilista. Es esta propuesta nietzscheana de autoin-
vención valorativa y de autocreación humana de todos los órdenes lo
que Heidegger no podrá (o no querrá) ver; la regeneración transfi-
gurada del sujeto y del individuo que son el corazón positivo de la
obra de Nietzsche permanecerán ocultos para él o, más probable-
mente, no encajarán en el esquema de su propio pensamiento, al cual
someterá su lectura nietzscheana. Hay en Nietzsche unVoltaire curtido
en la escuela de Schopenhauer; una doctrina de la creación como
destino al que debe despertar el hombre, y sobre todo un esfuerzo de
gran finura y coraje por pensar la libertad, entendida —al modo
espinosista— no como opuesta a la fatalidad orgánica e histórica de la que
brotamos, sino como su conciencia activa.
Su propia doctrina de la verdad, que de alguna manera acaba con la
verdad con mayúscula y dice que en el mundo no hay hechos en el sentido
veritativo del término, sino interpretaciones, porque la verdad es algo que
viene desde la perspectiva que cada cual utiliza y que nuestro ángulo
de perspectiva y nuestra capacidad de sostenerlo es lo que va a convertir
en verdad una capacidad u otra. O sea, que para Nietzsche no hay
verdades absolutas, intemporales, ni hechos en sí, sino interpretaciones, o
mejor, perspectivas. Toda verdad acontece en una perspectiva determinada,
todo hecho es interpretado de un modo u otro. No es posible pensar una
verdad sin asociarle una perspectiva, ni un hecho sin encuadrarlo en una
interpretación
LOS AFORISMOS
Prácticamente toda la obra de Nietzsche está formada por
pequeños fragmentos. Son textos breves, podríamos denominarlos
«aforismos», que van desde una línea a una página en la cual toma un
aspecto, y la perspectiva de un suceso, de un momento histórico y de
un personaje. Están escritos con mucha fuerza, a veces con una ironía
feroz.
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FRIEDRICH NIETZSCHE
El texto, breve, da cuatro o cinco vueltas sobre un tema, lo deja
ahí y el lector se queda impactado por ese meteorito intelectual que
cae sobre él.
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Probablemente esta forma intelectual tiene también algo que ver
con las propias condiciones físicas de Nietzsche, quien, como ya he
dicho antes, desde su juventud pasó gran parte de su vida enfermo,
vagando por Europa en busca de un clima adecuado, en Lucerna y
Sils-Maria, tratando de encontrar también aire puro en las suaves
temperaturas de Genova en Italia. Como, además, tenía muy mala vis-
ta y escribir durante mucho tiempo le causaba dolores de cabeza, los
aforismos eran la medida de lo que él podía realizar de un solo golpe.
Uno de sus textos más conocidos se titula Dios ha muerto. Allí cuenta
que hay una especie de ermitaño que va con un candil pasando entre
los hombres diciendo: «Dios ha muerto». Nadie se da cuenta de que
Dios se ha muerto, ni le da importancia. Todo el mundo ríe y pre-
gunta: «Ah, pero ¿estaba enfermo?». El hombre del candil anuncia
que Dios ha muerto y tras recibir por respuesta la indiferencia y las
bromas de aquellos a quien anuncia esa muerte, reflexiona que los
hombres —que son los que han matado a Dios— no se han dado
cuenta y que, en el fondo, no quieren darse cuenta, porque esa muerte
de Dios ha quitado todo sentido a lo que hasta ahora era importante.
¿Qué divinidad es la que ha muerto? Ha muerto el Dios del
sentido del universo, el Dios de una verdad única, el Dios que sostenía
y justificaba la tranquilidad intelectual de los seres humanos, la
ciencia, el conocimiento. Aunque el individuo no fuera religioso, toda
su existencia se basaba en una especie de gran idea del sentido de
verdad, de coherencia, que era lo que llamaba divinidad. Nietzsche
dice que eso ha acabado, que ha muerto. La sociedad estaba a las
puertas del siglo xx —que él de alguna manera previo— y lo que la
sostenía se ha hundido y ahora cada ser humano va a tener que sos-
tener por sí mismo el sentido del mundo, del discurso.Ya no vamos a
poder aferramos a un gran sentido cósmico, sino que vamos a tener
que sostenernos por nosotros mismos. De ahí la importancia de
alcanzar esa madurez superior intelectual que él llamó equívocamente
«superhombre».
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LA AVENTURA DE PENSAR
Si la primera etapa del pensamiento de Nietzsche es la repre-
sentada por El origen de la tragedia en el espíritu de la música, la
segunda, la iniciada con Humano, demasiado humano, y la tercera la
que se abre con La gaya ciencia, la cuarta etapa del pensamiento de
Nietzsche vuelve al planteamiento crítico. Comprende los libros Más
allá del bien y del mal, La genealogía de la moral, El Anticristo, El
crepúsculo de los ídolos, El caso Wagner y su autobiografía Ecce
homo, escritos todos entre 1886 y 1888. En 1889, Nietzsche sufrió un
colapso, aparentemente debido a una sífilis, y debió ser internado con
daño cerebral irreversible y parálisis general progresiva. Su madre y
su hermana Elizabeth lo cuidaron hasta su muerte en 1900.
LA INFLUENCIA DE UNA OBRA Y UN HOMBRE
Nietzsche fue prácticamente un desconocido en su época, muchas
de sus obras fueron editadas por su cuenta y él mismo tuvo que cos-
teárselas. Se suele comentar que de Así habló Zaratustra hizo unas po-
cas decenas de ejemplares. Intentó regalarlo a los amigos y encontró
que no conocía gente suficiente para hacerlo. Hasta ese punto sus
ediciones y sus ventas eran mínimas, era un filósofo clandestino. Sin
embargo, en los últimos años de su vida, cuando estaba sumido en la
locura y retirado del mundo, empezó a crecer su prestigio, no en la
Academia —que lo rechazó— sino entre poetas, novelistas y artistas.
A comienzos del siglo xx ya había una verdadera pléyade en aumento
de autores que se reconocían en Nietzsche. Ningún autor ha sido
recuperado con tanta fuerza y celebrado tanto y, lamentablemente, con
tan poco acierto como Nietzsche.
El pensador mantenía una posición ante su propia obra. Decía:
«Recientemente, cuando intenté reconocer escritos míos antiguos que
había olvidado, me espantó una característica común a todos:
hablaban el lenguaje del fanatismo. Casi en todas partes donde se ha-
bla de quienes piensan de otro modo, qué manera más sanguinaria de
injuriar y qué entusiasmo por la malignidad, signos característicos del
fanatismo; signos odiosos, a causa de los cuales no hubiera sopor-
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FRIEDRICH NIETZSCHE
tado leer estos escritos si su autor me hubiera sido menos familiar. El
fanatismo corrompe el carácter, el gusto, y no en último lugar la salud;
quien quiera restablecer las tres cosas debe resignarse a un largo
período de curación...». Es evidente que aún hay muchos
convalecientes de la obra de Nietzsche —en cierto modo todos los
que lo hemos leído con pasión lo estamos un poco—, por razones que
él mismo nos adelantó como si quisiera prevenirnos.
«NO QUIERO CREYENTES»
Esa teoría perspectivista de la verdad según la cual no hay
verdades, sino interpretaciones —exagerada, creo yo— y llevada a
consecuencias me parece que inadmisibles, es el legado de Nietzsche a
la posmodernidad que surge de ese planteamiento. En sus libros se
encuentran afirmaciones y sus contrarias en páginas sucesivas.
Nietzsche decía: «No quiero creyentes». Lo dejó claramente
establecido en su Ecce homo, donde expone con exaltación pero
también con nitidez las pautas según las cuales sus libros deben ser
leídos y entendidos: «Pienso que soy demasiado maligno para creer en
mí mismo, no hablo a las masas...». Un poco antes esboza el perfil de
su lector ideal, es decir, del interlocutor que requiere su pensamiento:
«Cuando me represento la imagen de un lector perfecto, siempre
resulta un monstruo de coraje y curiosidad y, además, una cosa dúctil,
astuta, cauta, un aventurero y un descubridor nato». Un lector que
busca la intensidad pero desconfía del arrebato, alguien que no vacila
en adentrarse intelectualmente en terreno vedado pero que no olvida
tampoco tantear la solidez del camino que pisa, un explorador de
experiencias espirituales alejado del voceador de consignas o del
menesteroso de dogmas. Ése es el lector que Nietzsche quiere.
¿Cuál es su gran aportación al pensamiento ilustrado de la mo-
dernidad, tan válido y esencial hoy como el mismo día que fueron
escritos sus libros? Sin duda la afirmación incondicional de la vida, de
la radical inocencia de la vida, el rechazo de cuanto desvaloriza la
existencia en nombre de ciertos requisitos —teológicos, morales o
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LA AVENTURA DE PENSAR
sociales— que ésta debería reunir para contar con el visto bueno de
los dubitativos y los remisos, a los que Nietzsche llama «nihilistas».
El paradigma de esta actitud es el cristianismo. Por un lado, sostiene
que si Dios no existe la vida carece de sentido, es algo vacío, una
broma de mal gusto. Por otro, censura las manifestaciones más
intensas de la vitalidad —placer físico, alegría, salud, fuerza— y
ensalza lo mortecino y exangüe —sacrificio, sufrimientos, lágrimas,
renuncia, enfermedad, invalidez, toda mortificación de lo corporal—.
Desde la perspectiva moral, lo característico del cristianismo es
descubrir en quien no se reconoce como víctima su condición
inexorable de verdugo. De nada podemos enorgullecemos salvo de las
humillaciones sufridas. «La ceguera respecto al cristianismo —señala
Nietzsche al final de su Ecce homo— es el crimen par excellence, el
crimen contra la vida... lo que me separa, lo que me pone aparte del
resto de la humanidad es el haber descubierto la moral cristiana.»
Todo hace de él un pensador sumamente estimulante y también,
por qué no decirlo, peligroso. Su forma tumultuosa de pensar, la
relación polémica con el nazismo, las interpretaciones múltiples de su
obra, los esfuerzos que se han hecho por convertirlo en un pensador
conveniente, políticamente correcto, y el desbordamiento que suponen
sus textos respecto a cualquier forma de sentido común filosófico nos
ponen sobre un abismo que no podemos ignorar.
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